LOS CANADIENSES TEMEN QUE EL ALUVIÓN ESTADOUNIDENSE LOS DEJE SIN MEDICAMENTOS

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Organizaciones de pacientes, médicos y redes de farmacias y hospitales canadienses pidieron al gobierno de su país que garantice el suministro de medicamentos, ante la acechanza de un desabastecimiento masivo por la importación autorizada en Estados Unidos por el presidente Donald Trump.

El pedido estuvo dirigido al Ministerio de Salud canadiense con sede federal en Ottawa, al que reclamaron que asegure que no se interrumpan los suministros de fármacos para consumo local.

En una declaración escrita, el Ministerio de Salud canadiense dijo que espera discutir la propuesta (de importación) con la administración Trump, aunque enfatizó sus preocupaciones por los problemas de suministro que podrían originarse de producirse un aluvión de pedidos.

"Asegurarnos de que los canadienses tengan acceso a los medicamentos que necesitan es una de nuestras principales prioridades: monitoreamos constantemente el suministro de medicamentos de Canadá, trabajaremos estrechamente con expertos en salud para comprender mejor las implicaciones para los canadienses y nos aseguraremos de que no haya efectos adversos en el suministro o el costo de los medicamentos recetados en Canadá ", escribió el Ministerio de Salud en respuesta a la preocupación de sus ciudadanos.

La importación de medicamentos desde Canadá ha sido autorizada por Trump pero algunos especialistas estiman que tendrá un efecto acotado ya que no incluye las insulinas y los biológicos, por ejemplo, que solo podrán ser importados “voluntariamente” por los laboratorios que poseen las patentes en Estados Unidos. En cambio, admiten un “efecto político” para el actual mandatario que buscará la reelección el año próximo.

El precio de la insulina se ha convertido en un punto álgido del debate sobre el costo de los medicamentos recetados ya que en Canadá se vende a una décima parte de los que cuesta en Estados Unidos.

Por eso son habituales las caravanas de automóviles en tours de compras como el que partió el primer fin de semana de agosto desde Minnesota hacía Canadá en automóviles pintados con el lema "#nsulin4All" y que fue publicitado por el senador demócrata y pre candidato presidencial Bernie Sanders.

Coincidentemente, los tres grandes fabricantes de insulina de Estados Unidos, Sanofi, Eli Lilly y Novo Nordisk, fueron citados por la Fiscalía General del Estado de Nueva York para que expliquen sus prácticas de fijación de precios.

En una presentación ante la Comisión de Bolsa y Valores de Nueva York, Sanofi reveló la citación, que indaga sobre precios, programas de descuento, ventas y gastos, contratación, materiales de marketing y procedimientos legales.

"¿Puede explicarme por qué me quedaría en Estados Unidos donde seguiría pagando un precio exagerado de 320 dólares por vial cuando puedo conducir cinco horas y obtenerlo por 30 dólares?", se preguntó Quinn Nystrom, una de las participantes de la caravana.

“La única diferencia entre nosotros y Canadá es que los políticos en Estados Unidos no han creado ninguna solución para bajar el precio de la insulina. ... El gobierno federal, habla de todas esas leyes, pero no puede aprobarlas”, se lamentó en declaraciones a STAT.

Nystrom y otros pacientes de diabetes integran el grupo T1International, con ramificaciones en 29 Estados y que recientemente organizó otra caravana desde Arizona a México con el mismo propósito de conseguir insulina más barata.

Después de un viaje de cinco horas, el grupo de Minessota ingresó en la farmacia Shoppers de Ontario y salió en un lapso breve con los brazos llenos de insulina.

"Estoy seguro de que fue una compra por un valor de lista de 10.000 dólares en Estados Unidos, que terminamos obteniendo aquí en 1.000 dólares", dijo Lija Greenseid, una mujer que aseguró a STAT que está acostumbrada a viajar al exterior para conseguir insulina mas barata para su hija.

La mayor parte de la caravana compró la insulina NovoLog, conocido en Canadá como NovoRapid, por aproximadamente 30 dólares. La misma droga se vende por 289.36 dólares en Estados Unidos, según un portavoz de Novo Nordisk, el laboratorio fabricante.

Los canadienses están acostumbrados a estos tours de compras que el cineasta estadounidense Michael Moore reflejó en Sicko, un documental de 2007 sobre las diferencias entre los sistemas de salud de ambos países.

La novedad inquietante es la reciente autorización de Trump para importar medicamentos desde Canadá que genera temor de un eventual desabastecimiento, aunque los especialistas aseguran que tendrá un efecto moderado: ni los canadienses se quedarán sin medicamentos ni en Estados Unidos bajarán sensiblemente los precios.

El temor está justificado ya que Canadá representa apenas el 2 por ciento del mercado mundial contra el 44 por ciento de su vecino estadounidense y un estudio de 2018 detectó que si el 20 por ciento de las recetas prescriptas en Estados Unidos se surtieran en Canadá, el vecino del norte agotaría su suministro de medicamentos en apenas 220 días.

Incluso los defensores de la importación de drogas han dicho que Estados Unidos no debería depender solo de Canadá, y han pedido la importación desde varios países de la Unión Europea, así como de Japón.

Los problemas de suministro son tan preocupantes que los funcionarios canadienses ya han comenzado a preparar sus argumentaciones en contra de la propuesta de Trump que quieren discutir con sus vecinos en Washington.

La autorización para importar desde Canadá atrajo la atención de los estados de Vermont (de donde es senador Sanders), Florida, Colorado y Maine, que ya aprobaron leyes para importar medicamentos y estaban a la espera de la autorización del gobierno federal.

La iniciativa de Trump no incluye ninguna mención a los estadounidenses que cruzan las fronteras para surtirse de sus medicamentos ya sea en viajes solitarios o en caravanas.

A su vez, la cámara de la industria farmacéutica estadounidense PhRMA ya criticó el plan general como "demasiado peligroso para los pacientes estadounidenses", agitando el fantasma de la falsificación de medicamentos.