LOS MEDICAMENTOS DE ALTO PRECIO Y LAS NUEVAS TECNOLOGÍAS DEBERÁN SER REGULADAS POR EL ESTADO EL DÍA DESPUES DE LA PANDEMIA, COINCIDIERON PAMI Y OSDE

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Desde un organismo estatal, PAMI, y desde la empresa privada OSDE, coincidieron que el actual sistema de salud requerirá de transformaciones sustanciales el día después de la pandemia, proponiendo al unísono la intervención del Estado para regular los medicamentos de alto costo y las nuevas tecnologías sanitarias.

Otras coincidencias afloraron durante una videoconferencia organizada por Consenso Salud: la telemedicina y la receta electrónica llegaron para quedarse.

“Los gastos en nuevas tecnologías a veces no se justifican porque no aportan novedad” y la conformación de la demorada Agencia de Evaluación de Tecnologías Sanitarias “es el mayor desafío” que afrontará el sistema de salud pospandemia, vislumbró Gabriel Barbagallo, Gerente de RRII de OSDE, presidente de la Asociación Civil de Telemedicina de la República Argentina (ACTRA) y docente de Medicina Interna de la UBA.

“Necesitamos un seguro que financie enfermedades catastróficas y una agencia de tecnologías sanitarias porque en el futuro este sistema no será sustentable”, reclamó.

“Los gastos de salud crecen más que los recursos de financiación y tenemos una inflación médica, una inflación incremental que agrega los costos de la nueva tecnología médica que es de siete u ocho puntos más que la inflación INDEC”, advirtió el director de OSDE.

“Estamos en un hilo delgado de la cadena de prestaciones del sector que requiere estar bajo rectoría del Estado. Yo no creo en la mano invisible de la salud y sería necio decir que nada ha cambiado porque volver a la normalidad previa a la pandemia será lo más complicado”, subrayó Barbagallo.

Eduardo Pérez, Secretario General Técnico Médico de PAMI y docente titular de Epidemiología (UNPaz), coincidió que los medicamentos de alto precio y las nuevas tecnologías sanitarias colocan al sistema de salud, público y privado, ante un incremento de los costos, cuando el futuro vaticina la incertidumbre financiera de ese sistema para el día después de la pandemia.

“No debemos competir, necesitamos un sistema integrado y no podemos competir por las mismas camas y mismos los prestadores entre PAMI y los privados”, propuso Pérez.

El director de PAMI detalló que la obra social de los jubilados invirtió 2.800 millones de pesos desde abril para atender necesidades originadas por la pandemia.

Al mismo tiempo, en junio la caída de los aportes fue de 15 por ciento comparado con el mes precedente porque las empresas dejaron de pagar el aporte por sus empleados activos.

Pero, como contrapartida, los gastos se fueron incrementando, como ejemplo el compromiso de abonar 80 mil pesos por cada afiliado de PAMI con COVID internado en una clínica privada, comparó Pérez.

“Hay una demanda postergada que va a resurgir en los próximos meses. En junio hubo 65 por ciento de caída de consultas de los afiliados y las internaciones se contrajeron el 50 por ciento interanual”, detalló.

Sin embargo, el dato positivo para PAMI fue que al autorizar mediante procedimientos digitales los tratamientos oncológicos mejoró el sistema de auditoria de medicamentos, agregó.

También para los 596 geriátricos en todo el país, se reforzaron los subsidios para el personal de estos establecimientos y se adoptaron urgentes medidas de aislamiento porque “aprendimos de la experiencia desgarradora de Europa y especialmente de España”.

Tuvimos que avanzar en la instrumentación rápida, casi compulsiva de la receta electrónica”, subrayó Pérez.

Pérez subrayó que “la receta electrónica fue fundamental para seguir atendiendo a los pacientes con patologías crónicas y agudas” y “ahora el siguiente paso es la telemedicina”.

Barbagallo coincidió que “nos tuvimos que meter de prepo en la pandemia un fin de semana” e “instrumentar los nuevos procesos en formato digital que habíamos iniciado hace uno o dos años”.

Los expositores también coincidieron que si había una resistencia a la telemedicina “la pandemia la empujo abruptamente y creció vertiginosamente la aceptación del sistema por parte de los afiliados”.

Barbagallo anticipó que “la omnicanalidad será el vínculo entre prestadores y el afiliado desde la computadora o presencial” durante la pospandemia y “hay que entender que los sistemas pueden convivir”.

En OSDE también se contrajo durante la pandemia el gasto en cirugías y de prestaciones ambulatorias, pero creció el gasto de internación vinculado al COVID.

La retracción de la demanda durante la pandemia “hizo que las organizaciones de salud se equilibren (en presupuesto) durante estos meses pero sin rentabilidad, porque los ingresos de prepagas y obras sociales no han variado”, explicó el director de OSDE.

“Lo que ha caído es la demanda que está contenida Y que nos puede poner en rojo en la pospandemia. Entonces existe un serio riesgo de la sostenibilidad en el futuro”, vislumbró.

“En veintiséis años es la primera vez que veo una caída de afiliaciones, que comenzó a mediados de 2018. Ahora también hay una cascada de afiliados de planes más altos que se pasan a los más bajos. Los primeros que salen son los mas sanos y quedan aquellos que requieren gastos de atención más altos”, remarcó.

Pérez completó que “el sistema público de salud respondió mejor de lo esperado” durante la pandemia “pero se requieren de medidas políticas que dejen atrás la fragmentación del sistema”.