RENTABILIDAD EN PICADA

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La industria farmacéutica observa con preocupación la  rentabilidad cada vez más ajustada y menguada que se vislumbra en el sector, a causa de los incrementos de las materias primas, los salarios y la logística, mientras que los precios de los medicamentos deben ajustarse a las pautas de la Secretaría de Comercio Interior.   
 
  Voceros de la industria admitieron que la estructura de costos se viene deteriorando desde los últimos años y que las perspectivas para 2013 son similares a las 2012, con el agravante de que es “un año político” y que en consecuencia tendrá “condimentos especiales” que generan algunos temores entre los empresarios.
 
  Esas perspectivas prevén  aumentos salariales en torno al 30 por ciento, del transporte y la logística entre el 25 y el 30 por ciento, y de los servicios (energía/agua) en un porcentaje que oscilará del 20 al 30 por ciento.
 
   “La estructura de costos y la caída de rentabilidad afecta distinto a los grandes laboratorios que a los pequeños y medianos. Los grandes todavía sostenemos la ecuación de precios y costos con una economía de escala, pues a  más volumen más capacidad de absorber  los mayores costos. Además tenemos la posibilidad de amortiguar los costos con las exportaciones. Pero los medianos y pequeños están más complicados y casi en un punto límite”, admitió el gerente de comunicación de un importante laboratorio nacional.
 
   Al mismo tiempo, los precios de los medicamentos han sido negociados en enero con el secretario Guillermo Moreno y son inamovibles, a menos que el funcionario autorice alguna actualización. Es así que el 40 por ciento de la facturación queda  encorsetada en la denominada “canasta peronista” integrada por medicamentos cuyo precio solo podrá actualizarse el  7 por ciento durante durante 2013.
 
   Otro 30 por ciento de la facturación corresponde a medicamentos cuyo precio pueden ser incrementados hasta el 14 por ciento y para el resto (a elección de la industria)  Moreno autorizó incrementos del 18 por ciento.
 
   En conclusión, el promedio de aumentos de precios para este año, autorizado por Moreno, es del 12,3 por ciento.
 
   Si la industria debe ajustarse a esos parámetros, por el otro lado debe asumir los incrementos previstos para 2013, que asoman similares a los del año pasado, cuando el transporte y la logística de distribución aumentó alrededor del 30 por ciento. La industria farmacéutica por sus características requiere de condiciones especiales para su sistema de distribución, desde el acondicionamiento de la cadena del frío a la seguridad.
 
    En cuanto a los incrementos salariales,  los delegados de base del personal de los laboratorios encuadrados en  ATSA ha comenzado a negociar “por afuera” de la paritaria oficial que comenzará a mediados de mayo o principios de junio. Y en ningún caso solicitan menos del 30 por ciento.
 
   Los delegados de ATSA no pueden sentarse a negociar por menos del 30 por ciento, ya que el titular del sindicato de Capital Federal, Héctor Daer, es el vocero de prensa de la CGT de Antonio Caló, que aspira a conseguir esa recomposición salarial durante este año.
 
   Los visitadores médicos todavía no han oficializado su pedido de incremento ya que las paritarias los esperan recién en junio. Pero extraoficialmente hablan del 35 por ciento.
 
  “Las últimas paritarias duplicaron los aumentos de precios autorizados por la Secretaría de Comercio. En consecuencia cada año se agudiza el desfasaje entre los costos y los ingresos”, coincidieron voceros de la industria.
 
   La pérdida de rentabilidad ha sido el motivo –por lo menos público- que argumentó el laboratorio japonés Takeda para replegarse en el mercado argentino,  donde inició un proceso de desinversión y desvinculaciones laborales.  
 
La pérdida de rentabilidad no es un síntoma exclusivo de la industria farmacéutica. Raúl Zylbersztein, secretario de la Confederación General Empresaria,  reconoció recientemente que “ha caído bastante la rentabilidad de las empresas, se está achicando, es una realidad”.
 
   El empresario aseguró que “no veo el tema inflacionario como un problema, si veo más que nada la rentabilidad de las empresas y la generación de empleo. Y ha caído bastante la rentabilidad de las empresas”.
 
También hubo quejas durante un reciente seminario en la Universidad de Belgrano, cuando Patricia Corona Martínez, gerente de Droguerías Monroe aseguró que “la rentabilidad de las droguerías hoy se ubica en el 1 por ciento”.
 
  La ejecutiva comparó que durante el año pasado “el precio de los medicamentos subieron 15 por ciento y el costo laboral se disparó 27 por ciento”. Para mejorar la rentabilidad de su sector propuso que los laboratorios dejen de seguir vendiendo directamente a las farmacias.