LA INVESTIGACIÓN DE LOS CORONAVIRUS EN WUHAN FUE ENTREGADA CON DOS AÑOS DE DEMORA A LOS NIH, THE INTERCEPT

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La empresa EcoHealth Alliance presentó recién en septiembre de 2020 - cuando la pandemia se había globalizado y con dos años de retraso- los detalles de su controvertida investigación sobre los coronavirus de murciélagos en Wuhan, que fue financiada por los Institutos Nacionales de Salud (NIH).

EcoHealth Alliance presentó el informe cuando la financiación de los NIH ya había finalizado y, especialmente, cuando todas las miradas apuntaban al origen de la pandemia en Wuhan, lo que permite suponer que pudo haber existido una versión precedente y luego modificada, escribió The Intercept de Estados Unidos.

The Intercept obtuvo el informe, junto con la propuesta de subvención y otros documentos que suman 900 páginas, a través de una demanda bajo la Ley de Libertad de Información de Estados Unidos.

Los científicos consultados por The Intercept describieron la fecha tardía como “muy inusual y dijeron que merecía una explicación, dada la controversia que rodeaba el trabajo de EcoHealth Alliance en el momento en que se presentó el informe”.

“Los científicos hablaron bajo condición de anonimato debido a la sensibilidad del tema con los NIH, el principal financiador mundial de investigación biomédica”, reveló el sitio estadounidense de periodismo de investigación.

El informe describió el trabajo del grupo desde junio de 2017 hasta mayo de 2018, que implicó la creación de nuevos virus utilizando diferentes partes de los coronavirus de murciélagos existentes e insertándolos en ratones humanizados en el Laboratorio de Virología de Wuhan, China. La investigación fue supervisada por el Instituto Nacional de Alergias y Enfermedades Infecciosas de los NIH, que está dirigido por Anthony Fauci.

“Ni los NIH ni EcoHealth Alliance ofrecieron una explicación de la fecha del informe ni respondieron a las preguntas de The Intercept sobre si se había presentado otra versión del informe a tiempo y, de ser así, de qué manera esa versión pudo haber sido alterada”, publicó el sitio estadounidense.

The Intercept “está buscando cualquier informe de progreso faltante, entre otros documentos, a través de un litigio en curso contra los NIH”, informó.

Los NIH están siendo cuestionados “por retener información que podría estar relacionada con los orígenes de la pandemia de coronavirus”, cuestionó The Intercept.

 "Los NIH tienen la responsabilidad pública de ser completamente transparentes sobre por qué otorgó fondos a EcoHealth Alliance, si consideró el potencial de una posible fuga accidental de virus peligrosos de murciélagos y la ética de aprobar el estudio", afirmó Lawrence Gostin, profesor en la facultad de derecho de la Universidad de Georgetown y director del Centro Colaborador en Derecho Sanitario Nacional y Global de la Organización Mundial de la Salud (OMS)

"En general, es importante financiar una buena investigación básica sobre virus de murciélago, pero el proyecto ha estado envuelto en incertidumbre y carece de total transparencia", enfatizó.

EcoHealth Alliance y su socio desde hace mucho tiempo, el Instituto de Virología de Wuhan, han sido objeto de un intenso escrutinio en la búsqueda de los orígenes de la pandemia.

Los dos están en el centro de la hipótesis del origen del laboratorio, la idea de que el coronavirus podría haber surgido a través de un accidente de laboratorio, la recolección y almacenamiento de miles de muestras de coronavirus de murciélago o mediante una investigación divisiva que hace que los virus sean más transmisibles con el fin de estudiar cómo evolucionan.

“No hay escasez de ideas infundadas en circulación sobre el SARS-CoV-2, varias de las cuales continúan siendo utilizadas como cuñas políticas por el ex presidente Donald Trump y la extrema derecha”, analizó The Intercept.

“Pero el presidente de EcoHealth Alliance, Peter Daszak, ayudó a organizar a los científicos para que calificaran cualquier discusión sobre un posible origen de laboratorio, incluso si estaba basada en la ciencia, como una teoría de la conspiración”, recordó The Intercept.

En febrero de 2020, la revista médica The Lancet publicó una declaración en la que denunciaba la propagación de "rumores y desinformación" sobre los orígenes de la pandemia.

"Estamos juntos para condenar enérgicamente las teorías de la conspiración que sugieren que COVID-19 no tiene un origen natural", se lee en la carta firmado por 28 científicos y el propio Daszak.

Pero la OnG de investigación US Right to Know -enfocada en promover la transparencia en la salud pública global-, demostró que Daszak había orquestado el esfuerzo de sumar adherentes y redactar el texto, mediante el acceso a sus correos personales.

Daszak también se ha desempeñado en dos comités internacionales encargados de investigar los orígenes de la pandemia, a pesar de tener un claro conflicto de intereses. (Wall Street Journal informó que uno de estos comités, un grupo de trabajo convocado por The Lancet, se disolvería).

Durante meses, Daszak continuó promoviendo la idea de que un origen de laboratorio era absurdo. "Vienen a esto con el sistema de creencias de que hay una camarilla de misteriosos individuos internacionales que están tratando de matar gente. “Vienen con un sistema de creencias. Así que la lógica salta por la ventana”, afirmó durante un seminario virtual en octubre de 2020.

El informe de EcoHealth Alliance inusualmente entregado con dos años demora, “se suma a una serie de información faltante, incompleta o desaparecida que podría ser relevante para los orígenes de la pandemia”, denunció The Intercept.

El informe describe el trabajo realizado en el cuarto año de la subvención de los NIH de cinco años de 3.1 millones de dólares.

El NIH envía recordatorios automáticos de las fechas de vencimiento de entrega de los informes anuales y obliga que la aprobación de nuevos fondos dependa de la recepción de los informes anuales de los años anteriores.

Según un manual de instrucciones de los NIH, las fechas de envío se generan automáticamente, lo que significa que la fecha no puede ser un error tipográfico.

Además de la evidencia de que la actualización anual se presentó en 2020, hay referencias a estudios que se publicaron después de 2018, cuando se debía realizar la actualización.

Muchos investigadores dicen que el experimento que involucró infectar ratones humanizados con coronavirus de murciélago alterados descrito en el informe anual califica como "investigación preocupante de ganancia de función".

Ninguno de los virus descritos en el experimento está relacionado con el SARS-CoV-2 lo suficientemente de cerca como para haber evolucionado hacia él.

Pero los científicos dijeron que la fecha de presentación plantea dudas sobre si la información en un borrador anterior del informe se había alterado u omitido, en medio de la controversia sobre el trabajo de EcoHealth Alliance en Wuhan.

Al principio, varios grupos, medios de comunicación e individuos solicitaron los documentos de la subvención y las comunicaciones que los rodeaban, un esfuerzo que aparentemente molestó a Daszak.

"Los medios de la teoría de la conspiración y las organizaciones con motivaciones políticas han solicitado la Ley de Libertad de Información sobre nuestras subvenciones y todas nuestras cartas y correos electrónicos a los NIH", se quejó Daszak a Nature en agosto de 2020. "No creemos que sea justo que debería tener que revelar todo lo que hacemos”, se justificó.

The Intercept solicitó los documentos de la subvención al NIH el 3 de septiembre de ese año. El informe de progreso anómalo se presentó menos de dos semanas después, el 16 de septiembre.

A los documentos publicados a The Intercept también les falta un informe de progreso del quinto año, que cubre el período crucial de junio de 2018 a mayo de 2019, que debía presentarse en septiembre de 2019, según las pautas de los NIH.

Los científicos dijeron que los oficiales del programa de los NIH a veces pasan por alto los informes del período final del informe, pero junto con la fecha impar del informe del cuarto año, “la omisión plantea preguntas que los INS deberían responder”.

Los documentos de financiación federal se publican de forma rutinaria en virtud de la Ley de Libertad de Información.

“En este caso, el interés público en los orígenes de la pandemia debería haber llevado a una publicación oportuna y completa de los documentos, coincidieron los expertos en transparencia”.

“La presunción de divulgación es aún más crucial cuando se trata de documentos que son directamente de interés público”, afirmó Gunita Singh, abogada del Comité de Reporteros para la Libertad de Prensa. “Y los registros sobre cómo se puede haber originado la pandemia y dónde se han gastado los dólares de nuestros contribuyentes son claramente dignos de observación, escrutinio y debate públicos”, enfatizó.

Los orígenes de la pandemia siguen siendo objeto de acalorados debates. En agosto, el presidente Joe Biden anunció que una investigación de tres meses sobre el asunto por parte de las agencias de inteligencia estadounidenses no era concluyente.

“Muchos científicos se inclinan por un origen natural, pero en los últimos meses un número cada vez mayor de investigadores prominentes ha declarado que un origen de laboratorio merece una investigación exhaustiva”, resumió el sitio estadounidense.

El biólogo evolutivo Jesse Bloom informó en junio que los datos de la investigación financiada en Wuhan se habían eliminado de una base de datos de los NIH, un movimiento permitido por las reglas de los NIH pero que, no obstante, es inusual. “Resultó que investigadores de la Universidad de Wuhan enviaron un correo electrónico a los NIH en junio de 2020 para solicitar que se eliminaran las secuencias” de los coronavirus manipuleados, aseguró The Intercept.

“Luego, en julio, después de que The Washington Post informara sobre otras discrepancias en los primeros datos de la OMS, la OMS cambió las identificaciones de la secuencia del virus asociadas con los tres primeros pacientes descritos en el informe conjunto”.

“También existen lagunas importantes en lo que sabemos sobre la historia de RaTG13, un pariente del SARS-CoV-2, que fue secuenciado y escrito por científicos del Instituto de Virología de Wuhan”, agregó la publicación.

“El verano pasado, Shi Zhengli, director del Centro de Enfermedades Infecciosas Emergentes del Instituto de Virología de Wuhan, admitió a la revista Science que RaTG13 era una versión renombrada de un virus encontrado en un pozo de minas chino donde los mineros se enfermaron en 2012. Pero esa admisión solo vino tras la presión de científicos independientes.

The Intercept insistió que “también quedan sin resolver las preguntas sobre las revisiones realizadas a las bases de datos públicas de virus que infectan a los pangolines y sobre una base de datos que el Instituto de Virología de Wuhan desconectó en septiembre de 2019, alegando que había sido pirateada”.

En 2019, los NIH renovaron la subvención del coronavirus de murciélagos de EcoHealth Alliance por un segundo período de cinco años. La administración Trump suspendió la financiación en abril de 2020 y los NIH restablecieron la subvención en julio de 2020, bajo términos estrictos que Daszak aseguró que su empresa no podía cumplir.

No está claro si EcoHealth Alliance debió presentar un informe de progreso por el último año de la concesión, dado que fue rescindida, concluyó The Intercept.