NOVARTIS SUSPENDIDO EN JAPON

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En una medida inédita, el gobierno japonés suspendió por 15 días al laboratorio suizo Novartis, debido a que ocultó información sobre efectos adversos de sus medicamentos. A su vez la Fundación Gates cuestionó en su informe anual el comportamiento ético de 18 de las principales 20 multinacionales farmacéuticas.

El gobierno japonés aplicó por primera vez en su historia una suspensión a un laboratorio farmacéutico por “violaciones repetidas al no reportar los eventos adversos correctamente”, señaló el Ministerio de Salud, Trabajo y Bienestar Social.

Novartis no apeló la sanción y reconoció que no había informado de al menos 2.579 casos de efectos secundarios graves al Ministerio de Salud en el término de 30 días, como indica la ley.

Uno de esos casos fue fatal y estuvo vinculado a un caso de leucemia.

Del total, 1.313 casos estuvieron relacionados con Glivec y 514 a Tasigna, ambos fármacos para el tratamiento de la leucemia. Otros 261 casos correspondieron a Afinitor, un medicamento contra el cáncer.

La filial de Novartis en Tokio reconoció que su personal conocía de los efectos secundarios, pero que rompió “las reglas internas de la empresa” al no informar al departamento correspondiente, se justificó.

Además de los casos confirmados, hay otros 6.118 casos sospechosos de efectos secundarios, reconoció Novartis Pharma, añadiendo que todavía está examinando esas sospechas.

El Ministerio de Salud aplicó la suspensión a partir del viernes 6 de marzo.

Novartis de Japón presentó al Ministerio de Salud un conjunto de medidas correctivas, incluyendo la capacitación de los empleados.

También realizó una “limpieza” interna, removiendo a la plana mayor de la filial japonesa.

La suspensión ha sido el último escándalo que atravesó Novartis en Japón, donde desde mediados del año pasado estaba cuestionado por la manipulación de datos sobre los ensayos de su medicamento Diovan para la presión arterial, que concluyó con la arresto de un ex empleado de la empresa.

El informe utilizado por la farmacéutica suiza para promocionar Diovan (un medicamento que se comercializa en 100 países) fue elaborado por dos universidades japonesas y aseguraba que era efectivo para prevenir el infarto cerebral.

Un ex empleado de Novartis participó en el análisis clínico de las universidades niponas, tras recibir la aprobación de su supervisor y, además, la compañía suiza apoyó este estudio con cerca de 570 millones de yenes (4 millones de euros), informó la agencia Kyodo de Tokio. La Universidad de la Prefectura de Kioto y la Escuela de Medicina de Jikei de Tokio fueron citadas más de 700 veces en anuncios publicados en revistas médicas y panfletos publicitarios desde el 2006.
La multinacional suiza fue acusada por el Ministerio de Salud de lanzar una campaña publicitaria engañosa sobre el Diovan, acudiendo a datos falseados, informó Japan Times.
Las leyes niponas sobre la promoción de medicamentos son muy estrictas y la pena por anunciar un producto de forma fraudulenta en Japón puede llegar hasta los dos años de prisión y a multas de hasta 2 millones de yenes (14.000 euros) para el responsable.
Novartis comercializa este vasodilatador en Japón desde el 2000, lo que ha reportado a la compañía un beneficio de 100.000 millones de yenes (700 millones de euros) en 2005 y alcanzó los 140.000 millones de yenes en 2009 (986 millones de euros), según Kyodo.
A su vez la Fundación Gates en su informe anual Access To Medicine, cuestionó el “comportamiento ético” de 18 de 20 multinacionales.

El index de la Fundación Gates colocó entre las empresas farmacéuticas con peores calificaciones a Sanofi, Johnson & Johnson, Eli Lilly y Daiichi-Sankyo, por sus “prácticas anticompetitivas” y el pago de sobornos.

Entre los laboratorios de mejor desempeño,  por transparencia, financiamiento de organizaciones humanitarias y transferencia voluntaria de licencias, fueron ubicados Gilead, AbbVie, Bristol-Myers Squibb y Novo Nordisk.

“Todas estas empresas exhibieron buenas prácticas en diferentes áreas”, destacó el informe.

En el caso de Gilead, cuyo medicamento Sovaldi contra la hepatitis C es el mas caro del mundo, al mismo tiempo se destacó para la Fundación Gates “por su compromiso a renunciar a sus derechos a la exclusividad” de la patentes,  en beneficio de la producción de genéricos para India y otros treinta países africanos que recibirán copias más baratas.

Novo Nordisk “demuestra un nivel  comparativamente alto de transparencia sobre sus diversas membresías” y Bristol Meyer Squibb “articula claramente su apoyo a la competencia”.

AbbVie figura entre las empresas de mejor desempeño por ser el único con auditorias externas “sobre el cumplimiento de los códigos pertinentes a sus prácticas éticas”, resaltó la fundación.

AstraZeneca mejoró su posición en el ranking por adoptar una posición “más constructiva hacia la exclusividad de datos" e hizo cumplir sus códigos de conducta.

Sanofi, por el contrario, cayó del puesto primero al dieciocho en dos años, debido a que fue denunciado por el pago de sobornos  en China y recientemente en el Estado de Nueva Jersey, y por negarse a revelar información sobre prácticas de comercialización en 2014. 

La lista la cierra el laboratorio multinacional Daiichi-Sankyo -de origen japonés radicado en Nueva Jersey-  que recientemente acordó abonar una multa de 39 millones de dólares en Estados Unidos, para resolver las acusaciones sobre el pago de sobornos para inducir a los médicos a recetar sus medicamentos.