ANMAT CONVOCA A GRUPO DE TRABAJO PARA MEDICAMENTOS DE ALTO COSTO

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La ANMAT convocó a un grupo de trabajo que abordará la cuestión de los medicamentos de alto costo  bajo la coordinación de Raquel Mendez, actual directora de la INAME, y que contará con la participación de profesionales médicos y farmacéuticos,  expertos de la Facultad de Medicina y también representantes de la industria nacional e internacional.

El grupo de trabajo comenzará a reunirse a partir de los primeros días de abril y ya mantuvo algunas reuniones preliminares para que los convocados tomaran contacto entre sí y acordaran una agenda de trabajo.

Por la industria participarán expertos de dos laboratorios. Uno nacional y uno internacional.

El multinacional será el suizo Novartis asociado a CAEME y que posee una línea de producción de genéricos y biosimilares a través de su subsidaria Sandoz.

El laboratorio nacional que participará del grupo de trabajo pertenece al empresario farmacéutico predilecto de la presidenta.

La mesa de trabajo podría desbloquear la cuestión de los biosimilares, que parece detenida en el tiempo y que fue una de las causas que aceleraron los cambios en el ANMAT y en el INAME ya que sus anteriores autoridades,  presuntamente, demoraban la aprobación de biosimilares y producción pública. 

Sin embargo, es desde el propio Ministerio de Salud ahora conducido por el ministro Daniel Gollan, donde han bajado las expectativas sobre determinados temas: “producción pública va para adelante, en los demás, hay que medir cada paso antes de tomar decisiones ”, explicaron.

Un tema en el “freezer” (por ahora) es el PAMI, donde parece que no se tocará nada en lo inmediato. O sea que la política de producción pública impulsada por Gollan encontrará resistencia de parte de la actual conducción de la obra social de los jubilados.
Gollan era partidiario de acelerar la aprobación de biosimilares cuando asumió como viceministro y había mencionado en varias ocasiones que Argentina podría repetir experiencias de otros países, como Colombia, que a fines del año pasado reglamentó los biosimilares.

También el actual ministro mencionó como modelo el sistema de “riesgo compartido” que se aplica en Reino Unidos e Italia, entre otros países, para los medicamentos de alto costo.

El sistema de “riesgo compartido”, explicó Gollan,  solo compromete a la seguridad social a pagar un medicamento de alto costo luego de demostar su efectividad durante el  tratamiento. Reino Unido condicionó el año pasado la incorporación de dos medicamentos a la seguridad social con la condición de que aceptaran el "riesgo compartido". italia comenzó a aplicarse un mecanismo similar. 

El ministro de Salud anticipó a sus colaboradores que en breve visitará el país una importante misión comercial china para avanzar en el convenio que firmó con las autoridades de ese país durante la reciente gira presidencial.
El ministro habló de contratos millonarios –hasta de mil millones de dólares – para que que los chinos provean a Argentina de tecnología médica, prótesis y también materias primas para los laboratorios estatales.
Una delegación de la ANMAT viajará a China para certificar las Buenas Prácticas de Manufacturas y habilitar sus exportaciones hacia Argentina.
La preocupación por los medicamentos de alto costo no es exclusiva de Argentina. En Francia el gobierno y la industria negociaron la aplicación de un nuevo sistema a partir del primero de enero de 2016.
El gobierno francés aporta 700 millones de euros para financiar los medicamentos de alto costo y reforma que comenzó a discutir con la industria se propone “conseguir la mayor eficiencia posible en el gasto”.
Con ese fin el Ministerio de Sanidad de Francia  ha publicado un documento de 200 páginas que pretende identificar áreas de mejora en torno al uso de la evaluación económica en los procesos de toma de decisiones en materia de precios y reembolsos.
Los autores del documento creen que la evaluación económica debe quedar mejor establecida en los acuerdos con la industria.
Asimismo, entre sus recomendaciones plantean la necesidad de ampliar el alcance de las áreas que pueden ser cubiertas por la evaluación económica.
La FDA de Estados Unidos, por su parte, aprobó en marzo el primer biosimilar: Zarxio,  producto de Sandoz cuyo principio activo es filgrastim .
A pesar de estar en el mercado europeo desde 2006, Estados Unidos no había dado el paso de introducir estos productos (basados en biológicos cuya patente ha expirado) debido a, entre otras razones, la lentitud en establecer una legislación nacional al respecto, homogeneizando las respectivas de cada Estado.

De hecho, la regulación todavía no está ultimada ya que falta por definir la política de nombramiento y etiquetado de estos productos que, al no ser exactamente iguales que los fármacos en que están basados (por definición), hay una polémica sobre si deben llamarse de la misma manera, como pasa con los genéricos.

Con el Zarxio de Sandoz (división de genéricos y biosimilares de Novartis) se ha llegado a una solución intermedia, ya que al nombre del fármaco se le añade un sufijo, pasando a comercializarse como  filgrastim-sndz.

El nuevo producto tiene las mismas indicaciones que el biológico en que se basa, Neupogen de Amgen, recetado para la prevención de infecciones en pacientes oncológicos que reciben diversos tratamientos.