EL NUEVO CONVENIO PAMI SIGUE AGITANDO LAS AGUAS

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La industria sostiene que el nuevo convenio PAMI es el único acuerdo posible que se podía firmar en las actuales circunstancias. Los farmacéuticos ya están pronosticando medidas de fuerza para fines de abril a causa de la deuda de 1.300 millones de pesos, que alcanzó niveles similares a los últimos meses de la gestión precedente.

“Hubo que hacer sacrificios (por parte de los laboratorios) , pero este convenio es más realista que el anterior. Había que adaptarse a las nuevas condiciones económicas del país y del instituto. Además el convenio anterior conducía a un permanente desafinanciamiento del que también la industria comenzaba a sentir las consecuencias. No servía un convenio con cobertura muy amplía, si después el PAMI no pagaba y dejaba a la industria con un déficit crónico del que había que hacerse cargo”, señaló un calificado vocero de la industria.

Una de las cuestiones más debatidas del nuevo convenio es el recorte en la cantidad de medicamentos con cobertura del 100 por ciento y que ha generado una reacción en cadena de diputados y senadores opositores, a través de pedidos de informes o de interpelección al titular del PAMI, Carlos Regazzoni, o incluso con la presentación derecursos de amparo como sucedió en Entre Ríos.

Regazzoni dijo en una de sus entrevistas periodísticas que solo se habían eliminado medicamentos “obsoletos”, expresión escasamente feliz, porque hay medicamentos que tienen décadas de existencia y todavía son eficaces. Además habría que ver la reacción de los laboratorios que producen esos medicamentos excluidos del listado por “obsoletos” y en consecuencia con mala prensa a partir de ahora.

“Decir obsoletos no fue la palabra adecuada. Pero es cierto que había medicamentos en el listado que ya tenían versiones de segunda y tercera generación”, explicó un especialista de la industria farmacéutica.

El Colegio Oficial de Farmaceúticos y Bioquímicos de la Capital Federal cuestionó, por el contrario, que la quita del 100 por ciento de descuento “alcanza también a medicamentos para enfermedades crónicas cómo hipertensión, diabetes, asma y enfermedades cardivoasculares”, señaló en un comunicado.

La reacción contra el recorte ha sido impulsada por legisladores como Carolina Galliard, presidenta de la Comisión de Salud de la Cámara de Diputados y perteneciente al FpV de Entre Ríos, al igual que le diputado nacional Julio Solanas, que presentó una medida cautelar ante el Juzgado Federal de Paraná (ver nota publicada en Pharmabaires) que fue rápidamente desestimada con el argumento de que "no se advierte cuál es el daño que ha sufrido como consecuencia de la resoluciòn que ataca", según respondió el juez federal subrogante Leandro Ríos.  

Pero, además de los proyectos individuales, el Senado de Entre Ríos dío un paso más institucional al aprobar un proyecto que exige “la inmediata derogación de la Resolución 439/16 del PAMI, por la cual se dejan sin cobertura total a más de un centenar de medicamentos”.

El recorte de los medicamentos con cobertura completa es una de las aristas conflictivas. Pero para los farmacéuticos además vuelve a instalarse como amenaza la deuda acumulada de alrededor de 1.300 millones de pesos.

“Estamos en una encrucijada de la que nos cuesta salir porque no hay plata”, reconoció Ricardo Pesenti, tesorero de la Confederación Farmacéutica Argentina (COFA), que difundió una carta abierta dirigida a los afiliados del PAMI.
En esa carta abierta, la COFA señaló que “hoy la prestación que mantiene mayor atraso en los pagos es la de insulinas y tiras reactivas destinadas a los pacientes diabéticos, cuya deuda global supera los 500 millones de pesos, incluyendo prestaciones del mes de diciembre y tratándose de productos cuya cobertura es del 100%”.

“Las farmacias que atendemos a los jubilados diabéticos hemos entregado esta medicación imprescindible, la hemos abonado largamente a las droguerías proveedoras sin lograr siquiera cobrar su costo desde hace 3 meses”,  se quejó la COFA.
“Esta situación planteada así, es insostenible”, advirtió la COFA, porque cuando “las farmacias finalmente cobremos las prestaciones de diciembre lo haremos con los precios de aquel entonces debiendo reponer esos mismos productos pero con los costos actuales afectados por la inflación y el aumento de servicios, alquileres, salarios y cargas financieras”.

“Esta situación ha llegado al límite de nuestras posibilidades – insistió la COFA- ya no podemos  sostenerla por más tiempo, y más allá de nuestros deseos, nuestros esfuerzos y nuestra sincera voluntad, la prestación a los afiliados del PAMI corre serio riesgo de interrumpirse si la Industria Farmacéutica no cancela debidamente las deudas que mantiene con las farmacias. Incluso pareciera que hay quienes nos están impulsando al conflicto, y no queremos ser las farmacias utilizadas en una disputa en busca de intereses que no son los nuestros, pero tampoco podemos quedarnos de brazos cruzados mientras sumamos quebrantos económicos que se vuelven irrecuperables”.

La deuda ascendía (al cierre de esta edición) a alrededor de 1.300 millones de pesos, una cifra similar a la que había acumulado Luciano Di Cesare y que no liquidó antes de su partida.
Regazzoni prometió apenas asumió que reduciría esa deuda progresivamente, pero las últimas transferencias fueron decreciendo en importe.
Los farmacéuticos seguirán presionando por la deuda pendiente y ya están analizado la posibilidad de iniciar medidas de fuerza para fin de mes, anticiparon voceros de la COFA.