NOVARTIS ENFRENTA A COLOMBIA CON EL APOYO DE EEUU

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El gobierno colombiano le concedió un plazo perentorio a la multinacional Novartis para que rebaje el precio de su medicamento Glivec (imatinib) o de lo contrario extenderá una licencia obligatoria. Pero la empresa suiza resiste con el apoyo del Senado de Estados Unidos.

La decisión del gobierno colombiano se ha encontrado con la presión de Estados Unidos, tal como reflejan documentos filtrados desde la Embajada del país sudamericano en Washington.
En esos “papers” el Comité de Finanzas del Senado advirtió que romper la patente –aunque sea de una empresa farmacéutica europea y no norteamericana- pone en peligro la adhesión de Colombia al Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica (TPP) y también la ayuda de 450 millones de dólares prometida por el presidente Barack Obama para financiar el acuerdo de paz con las FARC.

En una carta de fines de abril dirigida al ministro de Salud de Colombia, Alejandro Gaviria, la Embajada de Colombia en Washington admitió que el Comité de Finanzas del Senado a través de su vocero Everett Eissenstat le transmitió que anular la patente de Glivec, el medicamento que proporcionó los mayores ingresos para el gigante farmacéutico Novartis durante el último año, podría dañar la reputación de Colombia en los Estados Unidos e interferir con las relaciones bilaterales.
El ministro de Salud  Alejandro Gaviria, reconoció en los últimos días la presión de Estados Unidos pero reiteró que Novartis tiene un plazo perentorio para rebajar el precio del Glivec, para el tratamiento de la leucemia.
 “Temen mucho que el ejemplo de Colombia se extienda en la región”, afirmó el ministro Gaviria, que es economista de formación académica.
 Pero al margen del supuesto efecto contagio, el ministro aseveró que “para nosotros es una cuestión de supervivencia” porque el precio del Glivec y otros medicamentos de alto costo “resienten año a año nuestro presupuesto”.

La patente de Glivec o Gleevec acaba de perder la protección en Estados Unidos, dejando abierta la competencia de los genéricos. Pero en Colombia, la protección se extiende hasta 2018.

Novartis rechazó el pedido del ministro Gaviria de rebajar el precio del Glivec a 140 pesos (5 céntimos de dolar) por miligramo. Hubiese sido la mitad del actual precio de producto en el mercado colombiano, pero aún así estaría por encima del precio de las versiones genéricas que fueron prohibidas en 2012 cuando la multinacional suiza consiguió que la justicia de Bogotá bloqueara a sus competidores.
Un estudio del sitio especializado Knowledge Ecology Internacional (KEI) de Estados Unidos precisó que el imatinib en Colombia cuesta 300 pesos (0,10 USD) por mg.
La dosis recomendada para el paciente promedio (400 mg) de imatinib cuesta 15.161 dólares por año,  casi el doble del ingreso nacional bruto per cápita (Método Atlas, Banco Mundial, 2014) de  7.970 dólares en Colombia.  
El precio del genérico de imatinib varía de  803 dólares por año en la India a  13.453 dólares por año en Sudáfrica, según un estudio publicado en The British Medical Journal.

Ese mismo estudio indicó que el imatinib en su versión genérica podría venderse por un precio de 128 dólares por paciente al año, lo que representa el costo del ingrediente farmacéutico activo (API), y "costos de excipientes, formulación, envasado, transporte y un 50%  de margen de beneficio", publicó KEI, en apoyo a la demanda de Colombia

El Glivec de Novartis cuesta en Colombia 324 pesos el miligramo, mientras que laboratorios colombianos pueden ofrecer una versión nativa del mismo producto por 78,5 pesos.
En el caso de Colombia, la licencia obligatoria fue solicitada por entidades de la sociedad civil, incluyendo IFARMA, Misión Salud y CIMUN, que presentaron una solicitud ante el Ministerio de Salud el 24 de noviembre pasado.

En cartas separadas enviadas el 27 y 28 de abril de 2016, la Embajada de Colombia en Washington, DC, advirtió a los ministros de Asuntos Exteriores y Salud que la concesión de una licencia obligatoria sobre imatinib “enfurecería” a la industria farmacéutica y podría poner en peligro los intereses colombianos en Estados Unidos.
“El 28 de abril, la embajada informó al Ministerio de Salud que Everett Eisenstatt, “un alto asesor para el presidente del Comité de Finanzas del Senado, Orrin Hatch”, republicano de Utah, afirmó que la industria farmacéutica podría convertirse en "voz" con sus aliados en el Congreso si el Ministerio de salud decide conceder la licencia obligatoria del imatinib. “Eissenstat también argumentó que la concesión de una licencia obligatoria violaría los derechos de propiedad intelectual de Novartis y el Acuerdo EE.UU.-Colombia Libre Comercio”, subrayó KEI.

En esa carta del 28 de abril, el ministro consejero Andrés  Flórez de la Embajada de Colombia en Washington, le transmite  al ministro de Salud Gaviria - después de reunirse con Everett Eissenstat-. sus temores acerca de la financiación del proceso de Paz en Colombia, y también resume las advertencias de Eissenstat que otorgar una licencia obligatoria “enfurecerá a la industria farmacéutica”, violará los derechos de propiedad intelectual de Novartis, y pondrá en peligro los intereses colombianos en los EE.UU”.