PESE A UNA MENOR CIRCULACIÓN DE GENTE POR LA CUARENTENA SE MANTUVIERON LOS CASOS DE DENGUE

Visto: 405

Según datos del Ministerio de Salud de la Nación, en el 2020 se registraron 59.410 casos, el mayor registro histórico de dengue en nuestro país (1)

- El mosquito transmisor (Aedes aegypti), de características peri-domiciliarias, mantuvo su nivel de contagio.

- Los especialistas reconocen que los síntomas iniciales son bastante similares a los del Covid-19, y eso muchas veces dificulta su identificación temprana.

- Expertos de la Sociedad Argentina de Pediatría aconsejan combatir al mosquito vector con medidas que impidan su cría y proliferación y proteger a los más pequeños de las picaduras con una serie de recomendaciones generales.

Según estadísticas oficiales del Boletín Integrado de Vigilancia del Ministerio de Salud de la Nación, durante el 2020 se registraron en la Argentina 59.410 casos positivos de dengue, lo que representa en promedio más de 160 por día(1)

Estos valores constituyen el mayor registro histórico de casos de dengue en la Argentina y corresponden a un período signado por la cuarentena (ASPO y DISPO), época en la que la circulación de gente fue ostensiblemente menor, lo que muestra el hábito domiciliario del mosquito Aedes aegypti, que habita en las casas y alrededores y no se desplaza más allá de 50 o 100 metros, por lo que pudo contagiar a las personas aunque permanecieran aisladas.

Las cifras incluyen los casos confirmados y probables durante el período epidémico del año y corresponden a 17 provincias (no se reportaron casos en Chubut, Neuquén, Río Negro, Santa Cruz y Tierra del Fuego) e involucraron a 4 de las 5 regiones del país (NEA, NOA, Cuyo y Centro), exceptuando solo a la región Sur.

De los cuatro serotipos de dengue existentes, en la Argentina circuló en 2020 en un 70% el serotipo 1, un 27% el 4 y un 3% el serotipo 2, no habiéndose registrado hasta la fecha casos del serotipo 3.[2]

El Dengue es un problema creciente a nivel mundial y nuestro país no escapa a esa realidad: la Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que a nivel global se producen 390 millones de infecciones por el virus del dengue cada año, de los que aproximadamente 96 millones se manifiestan clínicamente (sin distinción del grado de gravedad); además, más de 2.500 millones de personas están en riesgo de contraer la enfermedad y más de 100 países tienen transmisión endémica. [3]

“Los síntomas clásicos del Dengue son: fiebre, náuseas/vómitos, erupción en la piel, dolor de cabeza y dolor detrás de los ojos, dolores musculares. También pueden aparecer manchas en la piel tipo “moretones” chiquitos, diarrea y vómitos”, explicó Claudia González, médica pediatra, secretaria del Comité Nacional de Medicina Interna de la Sociedad Argentina de Pediatría (SAP).

“En los niños pequeños más que los dolores de cabeza y musculares suele presentarse diarrea y vómitos y algunos casos cursan con dolor de garganta, lo que puede simular otras infecciones virales”, detalló Claudia González.

“Por ello es importante que la población esté atenta a las alertas epidemiológicas que brindan las autoridades de salud locales, y ante la presencia de casos de dengue, consulten a su pediatra ante la aparición de cualquiera de estos síntomas”, sostuvo María Paula Della Latta, infectóloga pediatra, miembro del Comité de Infectología de la Sociedad Argentina de Pediatría (SAP).

“Las poblaciones más afectadas por el dengue son las más vulnerables desde el punto de vista socioeconómico. Con respecto a los grupos de edades, se ha visto que los niños muy pequeños (recién nacidos y menores de 1 año) y los adultos mayores pueden padecer cuadros que revisten mayor gravedad, al igual que ocurre en otras enfermedades infecciosas”, afirmó por su parte Oscar López, infectólogo pediatra, miembro del Comité de Infectología de la SAP.

Constituyen la primera y la más importante defensa contra enfermedades transmitidas por mosquitos vectores, como ocurre con el dengue, factores vinculados a la salud ambiental más relacionados con necesidades básicas, como provisión de agua corriente, cloacas, gestión de residuos sólidos urbanos, saneamiento de predios y remediación de suelos. La principal medida para evitar su propagación es eliminar todos los reservorios de agua donde el insecto deposita sus huevos y se crían las larvas. Es una acción de responsabilidad individual y colectiva de todos los vecinos.

Desde la óptica de la Salud Pública, la estrategia de prevención tiene por objeto evitar que los mosquitos encuentren lugares donde depositar sus huevos, empleando medidas de control ambiental como la eliminación adecuada de los residuos sólidos, la destrucción de los hábitats de los mosquitos construidos por el hombre; el cubrimiento, vaciado y limpieza semanales de los recipientes donde se almacena agua para uso doméstico, y la aplicación de insecticidas en los depósitos de almacenamiento de agua a la intemperie.

Se suma a estas acciones, la necesidad de tomar medidas de protección personal y del hogar como, por ejemplo, instalar mosquiteros, usar ropa que cubran brazos y piernas y materiales tratados con insecticidas o repelentes al exponerse a las picaduras, colocar repelentes de ambientes y mejorar la participación y la movilización comunitarias para mantener la lucha anti vectorial. La fumigación debe ser acompañada por el resto de los cuidados porque si bien elimina al mosquito adulto, no mata las larvas, por ende, la única manera de eliminar las formas resistentes del mosquito (larvas), es limpiando los reservorios y evitando que junten agua”, insistió la doctora Della Latta.

“Ante la posibilidad de padecer dengue, siempre se debe consultar de manera inmediata a un servicio de Urgencias, ya que el médico debe evaluar si el paciente presenta algún signo de alarma, que indique que requiere internación”,  recomendó el doctor López.

“La persona contagiada que no requiere internación y permanece en su casa, debe utilizar repelente durante el día, y dormir con tules en la cama para evitar ser picado y no transmitir la infección a sus convivientes. Estas medidas se deben a que, durante los primeros 5 días de enfermedad, la sangre del enfermo contiene virus del dengue y si es picado por un mosquito, éste adquiere el virus y lo puede trasmitir a otras personas. El dengue no se transmite de persona a persona, sino que se requiere de la picadura del mosquito Aedes”, concluyó el doctor López.

 Para prevenir las picaduras de mosquitos y así evitar el dengue, desde la Sociedad Argentina de Pediatría recomiendan:

  • • Utilizar ropa fresca de manga larga y pantalón largo si se está al aire libre.
  • • Colocar un tul sobre cunas y cochecitos.
  • • Mantener el pasto corto.
  • • Usar mosquiteros en buen estado para ventanas y puertas.
  • • Eliminar o colocar boca abajo recipientes que puedan tener agua estancada.
  • • Cambiar el agua de los floreros y bebederos de mascotas a diario.
  • • Mantener los desagües de los techos libres de hojas.
  • • Tapar los tanques de agua.
  • • Utilizar repelentes.

Entre otros, algunos de los signos de alarma para sospechar un caso de dengue grave y concurrir urgente a la consulta médica, son:

  • • Dolor abdominal intenso
  • • Vómitos
  • • Niño muy dormido o muy irritable
  • • Niño con signo de sangrado (encías, nariz o algún sangrado en la piel)

[1] https://bancos.salud.gob.ar/recurso/boletin-integrado-de-vigilancia-n524-se48-4012021
[2] https://www.argentina.gob.ar/sites/default/files/biv_493_se15.pdf
[3] https://www.who.int/es/news-room/fact-sheets/detail/dengue-and-severe-dengue