PFIZER FRENTE AL "ABISMO DE PATENTES": LA CARRERA POR RENOVAR SU PIPELINE CLÍNICO ANTE EL FIN DE LA EXCLUSIVIDAD

La farmacéutica se prepara para un ciclo crítico entre 2026 y 2030, donde la pérdida de protección de sus fármacos estrella obligará a una transformación acelerada de su cartera biotecnológica.

Pfizer se encuentra en una encrucijada estratégica que define el futuro de las grandes farmacéuticas: la lucha contra el reloj de la propiedad intelectual. A pesar de presentar resultados financieros sólidos en el cierre de 2025, la sombra de la expiración de patentes ha llevado a Barclays, entidad financiera británica de alcance global, a emitir una recomendación de "Underweight" (infraponderar), situando el foco no en los ingresos actuales, sino en la vulnerabilidad de su cartera a medio plazo.

El desafío de la exclusividad: El horizonte 2026-2030

El modelo de negocio de Pfizer enfrenta lo que en la industria se denomina "el abismo de patentes". Entre 2026 y 2030, varios de sus blockbusters (fármacos con ventas superiores a los mil millones de dólares) perderán la protección legal que impide la entrada de genéricos.

• Fármacos en riesgo: Nombres clave como Eliquis (anticoagulante), Vyndaqel (para la miocardiopatía) y Xtandi (cáncer de próstata) verán expirar sus periodos de exclusividad.

• Impacto de mercado: La entrada de biosimilares y genéricos suele acarrear una erosión inmediata de la cuota de mercado y una presión drástica a la baja en los precios, desafiando la sostenibilidad de los márgenes de beneficio de la compañía.

Para mitigar la pérdida proyectada de ingresos, Pfizer ha pasado a la ofensiva clínica: obesidad y oncología como motores de reemplazo mediante una agresiva estrategia de adquisiciones y desarrollo clínico interno (pipeline). El objetivo es claro: reemplazar los ingresos de patentes viejas con innovación de vanguardia.

En un movimiento audaz, Pfizer se impuso a Novo Nordisk en la adquisición de Metsera por una valoración de 10.000 millones de dólares. Esta operación es vital para el posicionamiento de Pfizer en el mercado de tratamientos para la obesidad, un sector con un potencial de crecimiento masivo. La integración de los candidatos clínicos de Metsera busca dotar a Pfizer de una nueva generación de fármacos que compensen las caídas de ingresos a partir de 2026.

En el ámbito de la oncología, los datos del estudio clínico BREAKWATER han inyectado optimismo. El tratamiento con Braftovi ha demostrado una mejora significativa en la supervivencia libre de progresión para pacientes con cáncer colorrectal metastásico. La comunidad científica y los inversores aguardan ahora la decisión de la FDA, que podría convertir este régimen terapéutico en un hito clínico inmediato.

Conflictos de propiedad intelectual en la era del mRNA

La complejidad del entorno de patentes no se limita a la caducidad, sino también a la defensa de la tecnología existente. Recientemente, el socio de Pfizer, BioNTech, inició un litigio en Delaware contra Moderna.

La demanda alega la infracción de patentes críticas relacionadas con el diseño de mRNA, una tecnología que fue el pilar de la vacuna Comirnaty. Este conflicto legal subraya la importancia de controlar la propiedad intelectual en terapias de nueva generación, donde los límites de la innovación son aún objeto de disputa en los tribunales.

A pesar de que el cuarto trimestre de 2025 cerró con ingresos de 17.600 millones de dólares (un 6% por encima de lo esperado), el mercado mantiene la cautela.

El éxito real de Pfizer dependerá de su capacidad para convertir su actual pipeline clínico y sus recientes adquisiciones en nuevos estándares de tratamiento antes de que el reloj de las patentes llegue a cero.