LENACAPAVIR: PROMESA CONTRA EL VIH QUE AÚN NO LLEGA A AMÉRICA LATINA
Dos inyecciones al año podrían ser suficientes para prevenir la infección por VIH. Esa es la promesa del lenacapavir, un medicamento considerado uno de los avances más importantes de los últimos años en la lucha contra el Sida. Con una eficacia cercana al 100% en la prevención, la terapia fue presentada como una herramienta que podría acelerar el camino hacia el fin de la epidemia, aunque su llegada a muchos países todavía avanza con lentitud.
Por ahora, el medicamento comenzó a distribuirse en cantidades limitadas en nueve países africanos considerados prioritarios. Sin embargo, en varios países de América Latina, incluido Argentina, todavía no está disponible, a pesar de que habitantes de la región participaron en los ensayos clínicos que permitieron su desarrollo.
La situación generó fuertes reclamos durante la Conferencia Internacional de VIH/Sida realizada en Río de Janeiro, donde organizaciones sociales y activistas cuestionaron a Gilead Sciences, la compañía farmacéutica estadounidense que desarrolló el medicamento y mantiene el control de su patente.
“Testado en Brasil, negado a los brasileños” y “Usan nuestros cuerpos y después nos niegan el acceso” fueron algunas de las consignas que se escucharon durante las protestas. El reclamo central: que un tratamiento capaz de prevenir nuevas infecciones no quede limitado por su precio y por las restricciones de propiedad intelectual.
Una diferencia de costos enorme
Uno de los principales cuestionamientos apunta a la enorme diferencia entre el costo estimado de producción y el precio actual de venta. Según especialistas y organizaciones como Médicos Sin Fronteras, el lenacapavir podría fabricarse por alrededor de 40 dólares anuales por persona si se produjera en versiones genéricas a gran escala.
En cambio, en Estados Unidos, Gilead Sciences comercializa el tratamiento por aproximadamente 28.000 dólares por paciente al año.
Para Médicos Sin Fronteras y otros organismos internacionales, ampliar el acceso mediante licencias para fabricantes de genéricos permitiría que el medicamento llegue a más personas y tenga un impacto real en la reducción de nuevas infecciones.
Brasil busca cambiar las reglas del acceso
El debate tuvo un capítulo central en Brasil, un país con una larga trayectoria en políticas públicas contra el VIH/Sida y con uno de los sistemas de salud públicos más grandes del mundo.
Durante la conferencia, distintos activistas reclamaron que el gobierno brasileño avance con la posibilidad de romper la patente del medicamento si no logra un acuerdo con la empresa fabricante. La medida permitiría producir o adquirir versiones genéricas a menor costo.
Brasil ya utilizó una estrategia similar en 2007, cuando autorizó la producción del antirretroviral efavirenz, del laboratorio estadounidense Merck. Como resultado, el precio del medicamento cayó cerca de un 70%.
El ministro de Salud brasileño, Alexandre Padilha, cuestionó los precios elevados y afirmó: “Innovación sin acceso es injusticia”. Según explicó, Brasil está interesado en incorporar nuevas tecnologías inyectables contra el VIH, pero considera necesario que estén disponibles a valores compatibles con los sistemas públicos de salud.
El gobierno brasileño llegó a ofrecer pagar hasta 19 veces más que otros países de ingresos similares, como Indonesia o Tailandia, pero la propuesta no fue aceptada por Gilead.
El reclamo de América Latina
La discusión tiene un impacto directo en la región. Actualmente, alrededor de 2,6 millones de personas viven con VIH en América Latina y durante 2025 se registraron unas 28.000 muertes relacionadas con la enfermedad.
Mientras la tendencia mundial muestra una reducción de nuevos casos, en América Latina la situación es diferente: entre 2010 y 2024, las nuevas infecciones aumentaron un 13%. En Brasil, el incremento fue del 25%, según datos del Ministerio de Salud de ese país.
Por eso, organismos internacionales como el Programa Conjunto de las Naciones Unidas sobre el VIH/Sida (ONUSIDA) advirtieron sobre la necesidad de ampliar el acceso. Su directora, Winnie Byanyima, cuestionó que América Latina continúe fuera de algunos acuerdos de licencias para producir versiones genéricas de medicamentos esenciales.
“La eliminación del VIH como amenaza global para la salud pública antes de 2030 es posible, pero depende de decisiones políticas”, señaló.
Hasta ahora, Gilead alcanzó acuerdos con fabricantes de medicamentos genéricos para distribuir el lenacapavir en 120 países. A través de convenios con el Fondo Mundial y el programa estadounidense PEPFAR, se prevé que millones de personas puedan acceder a la profilaxis preventiva contra el VIH en los próximos años.
Sin embargo, varios países latinoamericanos quedaron fuera de esos acuerdos iniciales. Entre ellos se encuentran Argentina, Brasil, México y Perú.
Para las organizaciones que reclaman mayor acceso, el desafío no es solo científico sino también político: lograr que un avance médico de estas características pueda llegar a quienes lo necesitan.
Mientras continúa la discusión por la patente y el precio, Brasil anunció que incorporará por ahora otro medicamento inyectable, el cabotegravir, que requiere una aplicación cada dos meses, como una alternativa dentro de su sistema público de salud.
Fuente: El País