WEGOVY EN DOSIS BAJAS: LA NUEVA ESTRATEGIA QUE BUSCA ENCONTRAR CUÁNTO HACE FALTA PARA ADELGAZAR
¿Cuánto medicamento hace falta realmente para perder peso? Esa es la pregunta que ahora intenta responder Novo Nordisk, la farmacéutica danesa que se convirtió en una de las grandes protagonistas de la revolución de los medicamentos contra la obesidad.
La compañía acaba de poner en marcha un nuevo ensayo clínico para evaluar dosis reducidas de Wegovy, con un objetivo concreto: determinar cuál es la menor cantidad del medicamento capaz de producir una pérdida de peso significativa.
El estudio comenzó el 12 de agosto de 2026, incluye a 450 personas y comparará dos dosis bajas del medicamento —todavía no especificadas públicamente— contra un placebo. El ensayo busca aportar una respuesta a una cuestión que, en la práctica cotidiana, ya se volvió cada vez más relevante: muchos pacientes no llegan a utilizar las dosis máximas de estos tratamientos.
La razón puede ser diversa. Algunas personas presentan efectos adversos con dosis más altas; otras consiguen una respuesta satisfactoria con cantidades menores. Y existe además un fenómeno creciente alrededor de los llamados tratamientos de “microdosis”, que ya despiertan interés entre consumidores y empresas de telesalud en Estados Unidos.
La nueva investigación de Novo Nordisk intenta ponerle evidencia científica a una realidad que el mercado ya está mostrando.
La dosis mínima que todavía permite adelgazar
Durante años, buena parte de los grandes ensayos clínicos sobre medicamentos contra la obesidad siguió una lógica bastante clara: llevar a los participantes hacia las dosis más altas toleradas para determinar cuál podía ser el máximo efecto posible sobre el peso corporal. Pero la vida real es bastante más compleja.
Los pacientes pueden abandonar una dosis determinada por sus efectos secundarios, pueden responder bien con una cantidad inferior o simplemente pueden no necesitar llegar al máximo establecido para obtener un beneficio clínicamente relevante.
Según el analista de BMO Capital Markets, Evan Seigerman, más de dos tercios de los pacientes utilizan actualmente las dos dosis más bajas de la presentación oral de Wegovy en Estados Unidos.
El dato resulta particularmente significativo porque el nuevo ensayo apunta precisamente a estudiar ese territorio: cuánto se puede reducir la dosis sin perder el efecto sobre el peso.
Y hay otro incentivo evidente: en Estados Unidos, las dos dosis más bajas cuestan aproximadamente la mitad que las dos más altas para quienes pagan el tratamiento de su propio bolsillo. La posibilidad de obtener resultados con menos medicamento podría tener, por lo tanto, consecuencias tanto médicas como económicas.
Wegovy, el medicamento que se convirtió en protagonista de la nueva generación para adelgazar
Wegovy pertenece a una nueva generación de tratamientos para la obesidad vinculados a los agonistas del receptor GLP-1. Estos medicamentos actúan sobre mecanismos relacionados con el apetito y la saciedad y se convirtieron en uno de los mayores fenómenos de la industria farmacéutica de los últimos años.
La versión oral de Wegovy ganó rápidamente terreno desde su lanzamiento en Estados Unidos y, según la información disponible sobre el nuevo estudio, ya acumula más de cinco millones de recetas desde su llegada al mercado estadounidense en enero.
Novo Nordisk intenta mantener su posición frente a Eli Lilly, otro de los gigantes farmacéuticos que disputa el multimillonario mercado de los tratamientos contra la obesidad. La pelea incluye medicamentos, nuevas formulaciones, precios, publicidad y una carrera contrarreloj para conseguir una mayor participación en un mercado que los analistas estiman que podría superar los US$100.000 millones hacia finales de la década solamente en Estados Unidos.
La farmacéutica danesa incluso inició acciones legales contra Lilly en Estados Unidos por cuestiones relacionadas con la publicidad de sus tratamientos, en una disputa que muestra hasta qué punto se volvió estratégico este segmento.
Las acciones de Novo Nordisk, además, recuperaron terreno después de tocar un mínimo en marzo, mientras la compañía intenta reforzar su posición y aprovechar el crecimiento de la demanda de tratamientos para bajar de peso.
El estudio busca pacientes con sobrepeso, no solamente con obesidad

El nuevo ensayo no se limita a personas con obesidad severa. Busca participantes con un índice de masa corporal (IMC) de al menos 27, una cifra que se encuentra dentro de la categoría de sobrepeso.
Esto también marca un cambio importante en la conversación alrededor de estos medicamentos: ya no se trata únicamente de cuánto puede bajar de peso una persona con obesidad, sino de qué pacientes pueden beneficiarse, durante cuánto tiempo y con qué dosis.
La discusión es especialmente relevante porque estos tratamientos no deberían ser entendidos simplemente como una herramienta cosmética para adelgazar rápidamente.
La obesidad es reconocida por la medicina como una enfermedad crónica, compleja y multifactorial, y su abordaje requiere seguimiento y tratamiento sostenido. El consenso intersocietario argentino para el tratamiento de la obesidad define precisamente a la obesidad como una enfermedad crónica, compleja, progresiva y recurrente.
En ese sentido, una frase del Dr. Alberto Cormillot resume una de las claves de esta discusión. En su sitio especializado sostiene: “La obesidad es una enfermedad crónica y su tratamiento también es crónico”.
La definición cambia por completo la manera de pensar estos medicamentos. No se trata simplemente de tomar una pastilla o aplicarse una inyección hasta alcanzar un determinado número en la balanza y después olvidarse del problema. Si la enfermedad es crónica, el seguimiento también debe serlo.
De hecho, Cormillot ha insistido durante años en que la obesidad no debe ser considerada solamente una cuestión estética y que requiere un abordaje médico sostenido. Su propia clínica la define como una enfermedad crónica y plantea tratamientos personalizados e interdisciplinarios donde deben adquirirse estilos de vida saludables que involucren la alimentación así como la actividad física.
¿Menos medicamento, mismo resultado?
Esa es, en definitiva, la pregunta que Novo Nordisk intenta contestar.
Si una dosis menor permite obtener una pérdida de peso clínicamente significativa, podría abrirse una nueva etapa en el tratamiento farmacológico de la obesidad: menos medicamento, potencialmente menos efectos adversos y menores costos, siempre que los resultados del ensayo demuestren que esa estrategia es eficaz y segura.
Pero hay una cuestión fundamental: una dosis baja no significa automáticamente una dosis adecuada para todos.
La cantidad de medicamento que necesita una persona depende de múltiples factores y debe determinarse dentro de un tratamiento médico. El hecho de que una dosis menor sea suficiente para algunos pacientes no significa que pueda extrapolarse esa estrategia a cualquier persona.
El nuevo ensayo deberá demostrar justamente eso: cuál es el punto en el que reducir la dosis deja de ser efectivo.
Mientras la industria farmacéutica intenta estudiar científicamente las dosis mínimas efectivas, en Estados Unidos ya existe un mercado paralelo alrededor de las llamadas microdosis con algunas empresas de telesalud que comercializan los medicamentos entre personas que no tienen sobrepeso. Este fenómeno genera interrogantes médicos y regulatorios que el ensayo de Novo Nordisk apunta a despejar mediante evidencia clínica.
El principio activo también llegó al mercado argentino
El interés por estos medicamentos no es solamente estadounidense. Los principios activos de esta nueva generación de tratamientos para la obesidad también están presentes en el mercado farmacéutico argentino, aunque las presentaciones, indicaciones y condiciones de comercialización deben verificarse para cada producto y su correspondiente registro sanitario.
En Argentina, el tratamiento farmacológico de la obesidad forma parte de un abordaje médico más amplio y no reemplaza los cambios de hábitos, la alimentación, la actividad física ni el seguimiento profesional. El consenso argentino sobre obesidad destaca la necesidad de un seguimiento a largo plazo y de un modelo de atención sostenido.
Esto resulta particularmente importante en un momento en que las redes sociales y las plataformas digitales pueden instalar la idea de que estos medicamentos son simplemente una vía rápida para adelgazar. No lo son.
Son herramientas farmacológicas que actúan sobre una enfermedad compleja y que deben utilizarse bajo indicación y seguimiento médico.
La apuesta de Novo Nordisk va mucho más allá de un nuevo estudio clínico. La compañía está intentando responder a una de las preguntas que podrían definir el futuro del mercado de la obesidad: cómo conseguir que los tratamientos sean eficaces, tolerables y sostenibles durante períodos prolongados.
Y también podría reforzar una idea que especialistas como Alberto Cormillot vienen planteando desde hace décadas: si la obesidad es una enfermedad crónica, el objetivo no debería ser solamente bajar de peso, sino encontrar una estrategia de tratamiento que pueda sostenerse en el tiempo. Cormillot como los demás especialistas hacen hincapié en cambiar hábitos y tener un estilo de vida sustentable en el modo de comer y en la incorporación del hábito de la actividad física.
El desafío, entonces, no es simplemente adelgazar. Es lograr que la pérdida de peso pueda mantenerse.
Fuente: Bloomberg, Reuters.