MILLONARIA APUESTA DE ROCHE AL NEGOCIO DE LA OBESIDAD CON UN TRATAMIENTO QUE BUSCA PRESERVAR LA MASA MUSCULAR

Roche, a través de su unidad Genentech, firmó un acuerdo de licencia con la farmacéutica surcoreana Hanmi Pharm por un valor potencial de hasta US$ 2.300 millones para obtener los derechos de HM17321, un tratamiento experimental contra la obesidad que podría convertirse en el primero de su clase en ofrecer una característica especialmente buscada en este tipo de terapias: ayudar a bajar de peso mientras preserva la masa muscular.

El acuerdo le permite a Roche desarrollar, fabricar y comercializar HM17321 para el tratamiento de la obesidad y de enfermedades relacionadas, entre ellas la diabetes tipo 2 y las enfermedades cardiovasculares, en todos los mercados fuera de Corea del Sur. En ese país, Hanmi conservará los derechos sobre el medicamento.

Un nuevo enfoque para tratar la obesidad

HM17321 es un análogo de la urocortina-2 (UCN2) y actúa mediante un mecanismo no incretínico. Su objetivo es promover la pérdida de peso sin reducir en la misma proporción la masa corporal magra, es decir, los tejidos que no corresponden a la grasa y que incluyen principalmente los músculos.

Este punto es importante porque uno de los desafíos de los tratamientos actuales para bajar de peso, especialmente los basados en GLP-1, es que parte del peso perdido puede corresponder a masa muscular. Por eso, la evolución de los medicamentos contra la obesidad ya no apunta únicamente a que la balanza marque menos kilos, sino también a conseguir una mejor composición corporal y una recuperación más amplia de la salud metabólica.

“El paradigma del tratamiento de la obesidad está evolucionando más allá de la simple reducción de peso, centrándose en la mejora de la composición corporal y la recuperación de la salud metabólica”, explicó In-Young Choi, director de I+D de Hanmi.

Desde la compañía surcoreana consideran que el interés de Roche demuestra que el mercado reconoce tanto el mecanismo de acción diferente de HM17321 como su potencial para convertirse en un nuevo tipo de tratamiento.

Los resultados preclínicos presentados en ObesityWeek 2024 mostraron que HM17321 permitió mejorar la pérdida de peso tanto cuando se utilizó solo como cuando se combinó con tratamientos GLP-1. Además, su diseño basado en péptidos podría facilitar en el futuro el desarrollo de combinaciones de dosis fija, es decir, medicamentos que integren diferentes mecanismos de acción en un mismo tratamiento.

Por ahora, el medicamento todavía se encuentra en una etapa relativamente temprana de desarrollo. Hanmi completará los ensayos de Fase I y, posteriormente, Roche asumirá el desarrollo a partir de la Fase II. Esto significa que todavía deberán realizarse estudios clínicos para determinar con mayor precisión su eficacia, seguridad, dosis adecuada y beneficios para los pacientes.

El negocio detrás de la obesidad

El acuerdo también muestra hasta qué punto la obesidad se convirtió en uno de los mercados más atractivos de la industria farmacéutica.

Para Roche, la operación con Hanmi no es un movimiento aislado. La compañía viene construyendo una cartera de tratamientos para intentar convertirse en un actor importante en el mercado de medicamentos para la pérdida de peso.

Su principal candidato es enicepatide (CT-388), un agonista dual de los receptores GLP-1/GIP que Roche obtuvo tras comprar Carmot Therapeutics en 2023. El medicamento ya avanza hacia la Fase III de ensayos clínicos, después de que los resultados de la etapa intermedia mostraran una pérdida de peso ampliamente comparable con la obtenida con Mounjaro/Zepbound (tirzepatida), de Eli Lilly.

La competencia en este mercado es especialmente fuerte. Eli Lilly y Novo Nordisk se encuentran entre las compañías que ya lograron posicionarse con medicamentos para la obesidad y la diabetes que generaron una enorme demanda. Para Roche, por lo tanto, contar con distintos mecanismos de acción puede ser clave para ingresar en un mercado que no parece tener como objetivo solamente reemplazar a los tratamientos existentes, sino también ampliar las opciones disponibles para los pacientes.

Roche también avanzó con petrelintide, un análogo de amilina obtenido mediante un acuerdo de US$ 1.400 millones con Zealand Pharma. A comienzos de este año, la compañía informó resultados favorables de Fase II para este tratamiento.

A esta cartera se suman otros medicamentos que Roche tiene en investigación, entre ellos CT-996 y emugrobart (GYM 329).

En otras palabras, la compañía está apostando a una estrategia amplia: no depender de un único medicamento para la obesidad, sino contar con varias alternativas y mecanismos de acción que puedan utilizarse solos o, eventualmente, en combinación.

Cuánto vale para Roche y para Hanmi

El acuerdo con Hanmi contempla una suma inicial de US$ 190 millones para la compañía surcoreana. A esa cifra se pueden sumar pagos adicionales vinculados al cumplimiento de determinados hitos del desarrollo del medicamento y, si finalmente llega al mercado, regalías escalonadas sobre las ventas.

Por eso, los US$ 2.300 millones anunciados deben entenderse como el valor potencial máximo del acuerdo, y no como un pago inmediato de Roche a Hanmi.

Para Hanmi, se trata de su mayor operación de licencia de 2026. La farmacéutica surcoreana también había firmado en junio un acuerdo por US$ 1.200 millones con Eli Lilly, mediante el cual Lilly obtuvo los derechos fuera de Corea del Sur sobre sonefpeglutida, un análogo de GLP-2 de acción prolongada.

El dato muestra además otra característica del negocio: las grandes farmacéuticas están dispuestas a pagar cifras muy elevadas para acceder a tratamientos prometedores desarrollados por compañías más pequeñas o especializadas. El objetivo es incorporar rápidamente productos que podrían convertirse en activos estratégicos dentro de mercados con un enorme potencial comercial.

Qué puede significar para los pacientes

Para los pacientes, la principal novedad de HM17321 no está solamente en la posibilidad de perder peso, sino en cómo se produce esa pérdida.

Si los estudios clínicos confirman lo observado hasta ahora, el medicamento podría ofrecer una alternativa que ayude a reducir la grasa corporal mientras protege mejor la masa muscular. Esto podría ser particularmente relevante porque el tratamiento de la obesidad no debería evaluarse únicamente por la cantidad de kilos perdidos.

La masa muscular cumple funciones fundamentales para la movilidad, la fuerza y el metabolismo. Por eso, conseguir una reducción del peso que implique una mayor proporción de pérdida de grasa y una menor pérdida de tejido muscular podría representar una ventaja clínica importante.

Además, HM17321 podría eventualmente utilizarse en combinación con medicamentos GLP-1. Esto abre la posibilidad de que, en el futuro, los tratamientos contra la obesidad no se basen necesariamente en un único mecanismo, sino en la combinación de diferentes herramientas para obtener una reducción de peso más efectiva y, al mismo tiempo, mejorar la composición corporal y la salud metabólica.

Sin embargo, hay una cuestión fundamental: HM17321 todavía es un tratamiento experimental. Los resultados preclínicos son alentadores, pero no permiten asegurar todavía que el medicamento vaya a ofrecer los mismos beneficios en personas.

Los próximos ensayos clínicos serán los que determinen si el tratamiento es seguro y eficaz en pacientes, qué dosis resulta adecuada, cuánto peso permite perder, cuánto de esa pérdida corresponde a grasa y cuánto a masa muscular, y cuáles son sus posibles efectos adversos.

Por eso, detrás de una operación empresarial de hasta US$ 2.300 millones hay todavía un proceso científico que puede llevar varios años. Para Roche y Hanmi, HM17321 representa una apuesta por ingresar o fortalecerse en uno de los mercados farmacéuticos con mayor potencial. Para los pacientes, en cambio, la importancia estará en una pregunta mucho más concreta: si finalmente el tratamiento logra ofrecer una pérdida de peso significativa sin sacrificar tanta masa muscular y con un perfil de seguridad aceptable.

El acuerdo entre ambas compañías muestra así las dos caras del fenómeno: por un lado, la enorme oportunidad económica que representa el tratamiento de la obesidad; por el otro, la búsqueda de medicamentos que permitan que la pérdida de peso sea no solo mayor, sino también más saludable y sostenible para los pacientes.