LOS CEO DE LAS GRANDES FARMACÉUTICAS INTERNACIONALES QUE MÁS DINERO GANAN
El negocio farmacéutico atraviesa una etapa de fuerte crecimiento y sus máximos ejecutivos también lo reflejan en sus cuentas personales. De acuerdo con un relevamiento publicado por Expansión, los CEO de las principales compañías farmacéuticas del mundo —con excepción de las chinas— recibieron en conjunto US$ 410 millones (355, 2 millones de euros) durante 2025, una cifra que representa un incremento de casi 16% en apenas un año.
El análisis contempla a 19 de las 20 mayores farmacéuticas del mundo por ingresos. La única compañía que queda fuera de la comparación salarial es Boehringer Ingelheim, debido a que no cotiza en Bolsa y, por lo tanto, no está obligada a informar públicamente la remuneración de sus principales ejecutivos.
El salto en las compensaciones no aparece aislado de la evolución de las compañías. Los paquetes salariales de los máximos responsables están vinculados, en buena medida, al desempeño financiero, la evolución bursátil, el cumplimiento de objetivos estratégicos y, en algunos casos, al éxito de adquisiciones y lanzamientos capaces de ampliar el negocio y generar ingresos futuros.
Y los resultados de la industria acompañaron. En 2025, las veinte grandes farmacéuticas incrementaron un 6% su facturación, hasta alcanzar US$ 983.425 millones (851.990 millones de euros), muy cerca de la barrera del billón de dólares.
Detrás de esta expansión aparecen algunos de los segmentos más dinámicos de la industria: la creciente demanda de tratamientos contra el cáncer y la obesidad, entre otros medicamentos, impulsada por el envejecimiento de la población y por una mayor preocupación por la salud. Todo esto ocurre, sin embargo, en un escenario cada vez más complejo para las empresas, marcado por mayores exigencias regulatorias, tensiones geopolíticas y el avance de políticas proteccionistas de la Administración Trump.
Cuatro CEO por encima de los US$30 millones
La magnitud de las remuneraciones queda especialmente clara en un dato: por primera vez, cuatro máximos ejecutivos de grandes farmacéuticas superaron los US$ 30 millones de compensación anual.
Se trata de los responsables de Eli Lilly, Johnson & Johnson, AbbVie y Novartis, compañías que durante el último ejercicio estuvieron entre las que mejor combinaron crecimiento, resultados financieros y evolución estratégica.
El primer puesto fue para David Ricks, presidente y CEO de Eli Lilly, quien obtuvo una remuneración total de US$ 36,7 millones (31,8 millones de euros). Su paquete salarial creció 25,6% respecto del ejercicio anterior.
De ese monto, US$ 1,7 millones correspondieron a su salario base, mientras que recibió US$ 23,3 millones en acciones y US$ 6,8 millones en efectivo como bonus, además de otros conceptos.
La evolución de Lilly ayuda a explicar el tamaño de esa recompensa. Desde que Ricks asumió como máximo responsable en 2017, los ingresos de la compañía crecieron aproximadamente un 207%. Solo en 2025, la facturación aumentó 45%, un ritmo que triplicó el crecimiento de ventas registrado por cualquier otra de las 25 mayores biofarmacéuticas.
La razón principal está en el extraordinario desempeño de sus medicamentos para diabetes y obesidad, especialmente Mounjaro y Zepbound, dos de los productos que convirtieron a Lilly en uno de los grandes protagonistas del mercado de los tratamientos para perder peso.
El crecimiento también tuvo un reflejo directo en los mercados financieros. El año pasado Lilly se convirtió en la primera farmacéutica de la historia en superar el billón de dólares de capitalización bursátil. La diferencia respecto de 2017 es notable: en aquel momento, la compañía tenía un valor de mercado de unos US$ 82.000 millones y Ricks había percibido una remuneración de US$ 15,8 millones.
AbbVie: resultados récord y una fuerte mejora para su CEO
Uno de los mayores saltos en materia de remuneración correspondió a Robert Michael, CEO de AbbVie, cuya compensación aumentó como consecuencia del cumplimiento de los objetivos estratégicos establecidos por la compañía.
AbbVie cerró 2025 con ingresos récord de US$ 61.100 millones, un crecimiento del 8,5%. El avance estuvo impulsado especialmente por la expansión de sus tratamientos inmunológicos Skyrizi y Rinvoq, que están ayudando a compensar el impacto que tuvo para la compañía la pérdida de exclusividad de Humira, uno de sus productos estrella.
En su segundo año como CEO, Michael recibió US$ 1,7 millones de salario, además de US$ 13,3 millones en acciones y US$ 3,19 millones en opciones sobre acciones, entre otros componentes de su paquete de compensación.
Johnson & Johnson: Duato supera los US$32 millones
Otro de los grandes ganadores fue Joaquín Duato, presidente y CEO de Johnson & Johnson (J&J). Su remuneración aumentó 33% y alcanzó los US$ 32,8 millones.
El desempeño de J&J fue determinante. Durante 13 de los últimos 14 años, la compañía generó más ingresos que cualquier otra farmacéutica del mundo. La única excepción fue 2022, cuando Pfizer consiguió superar sus ventas gracias al extraordinario negocio generado por su vacuna contra el Covid-19.
Ahora J&J tiene puesta la mirada en un objetivo todavía mayor: alcanzar los US$ 100.000 millones de facturación.
En 2025, las ventas crecieron 6%, con una aceleración hasta el 9% durante el cuarto trimestre. Al superar las metas financieras y estratégicas establecidas, Duato recibió US$ 21 millones en acciones y un bonus de US$4,3 millones. Sumados los pagos vinculados con su pensión y otras partidas, su remuneración total llegó a los US$ 32,8 millones.
Novartis también premió el buen desempeño
El cuarto ejecutivo que logró superar el umbral de los US$ 30 millones fue Vas Narasimhan, CEO de Novartis.
El directivo recibió US$ 32,4 millones, un 30% más que el año anterior, en un ejercicio particularmente positivo para la farmacéutica suiza. En 2025, el beneficio de Novartis creció 17% y la facturación aumentó 8%, marcando un desempeño récord para la compañía.
Cuando el sueldo también refleja una salida
La lista de los ejecutivos mejor remunerados incluye además algunos casos particulares: directivos que ya dejaron sus cargos, pero cuyos paquetes de compensación correspondientes a 2025 incorporaron indemnizaciones, cláusulas de no competencia u otros pagos asociados a su salida.
Uno de ellos es Emma Walmsley, quien dejó en enero de 2026 la conducción de GSK, después de casi nueve años al frente de la farmacéutica británica. Su reemplazante es Luke Miels.
Walmsley recibió US$21 millones por su gestión durante 2025, una cifra que representó un aumento del 57% e incluyó su indemnización de salida.
También se produjo un cambio de liderazgo en la francesa Sanofi. En febrero, el consejo de administración decidió no renovar el mandato de Paul Hudson. Entre su remuneración, la indemnización por despido y el pago correspondiente a la cláusula de no competencia, el ejecutivo recibió algo más de US$ 13 millones, un 21% más que el año anterior.
Desde finales de abril, Hudson fue reemplazado por la ejecutiva española Belén Garijo.
En Japón, Takeda también cambió de CEO. La compañía anunció la salida de Christophe Weber, efectiva desde el 24 de junio, y su reemplazo por Julie Kim.
La remuneración total de Weber correspondiente al último ejercicio fiscal, cerrado en marzo, alcanzó los US$ 14,3 millones, un 3,4% menos que en el período anterior.
En este caso, la evolución salarial estuvo acompañada por un contexto financiero mucho más complejo. Takeda sufrió una caída del 54% en su beneficio durante el último ejercicio y puso en marcha un programa de reestructuración que contempla US$ 1.300 millones de reducción de gastos anuales y la eliminación de 4.500 puestos de trabajo.
El otro lado del boom de los medicamentos para adelgazar
Uno de los casos más significativos es el de Novo Nordisk, fabricante de Ozempic y Wegovy, dos de las marcas más reconocidas de la nueva generación de medicamentos contra la obesidad.
La compañía danesa atravesó un período de mayor presión competitiva en el mercado de los tratamientos para bajar de peso, al mismo tiempo que tuvo que realizar varias revisiones a la baja de sus previsiones de resultados.
Ese escenario terminó provocando la salida de Lars Fruergaard Jørgensen como CEO en agosto de 2025.
Durante el año, el ejecutivo recibió US$ 3,4 millones de remuneración, a los que se sumaron los pagos contractuales correspondientes al preaviso, la indemnización y la cláusula de no competencia. En total, esos conceptos elevaron su compensación a US$ 15,65 millones. Su sucesor, Maziar Mike Doustdar, recibió US$ 3,2 millones.
El caso de Novo Nordisk resulta particularmente ilustrativo porque muestra que el extraordinario crecimiento del mercado de medicamentos para la obesidad no garantiza por sí mismo una evolución favorable para todas las compañías ni para sus ejecutivos. La competencia, las expectativas de los inversores y la capacidad de sostener el crecimiento tienen un peso cada vez mayor en la valoración de las farmacéuticas.
Merck: una remuneración que cae con el desempeño bursátil
El contraste más claro aparece en Merck, conocida como MSD fuera de Estados Unidos y Canadá.
El CEO de la compañía vio disminuir su paquete de compensación 10%, hasta los US$ 20,8 millones. La reducción estuvo relacionada, entre otros factores, con una menor asignación de acciones y opciones, después de que el desempeño de la compañía quedara por debajo de las expectativas.
La evolución bursátil también fue menos favorable que la de sus principales competidores. Las acciones de Merck subieron 6% durante 2025, mientras que el incremento promedio de los títulos de sus competidores directos alcanzó el 18,3%.
Así, detrás de los cientos de millones de dólares destinados a remunerar a los máximos ejecutivos de las grandes farmacéuticas aparece una tendencia clara: el crecimiento de los salarios de los CEO está estrechamente ligado al desempeño de sus compañías, sus acciones y la capacidad de alcanzar objetivos estratégicos.
En un sector que se acerca a un volumen de negocio de US$ 1 billón, los tratamientos contra el cáncer, la diabetes y la obesidad están redefiniendo el mapa de la industria. Y mientras las farmacéuticas compiten por capturar ese crecimiento, los ejecutivos que consiguen transformar esa demanda en ventas, beneficios y valor bursátil también están obteniendo recompensas extraordinarias.