BOOLZI: UNA STARTUP ARGENTINA QUE QUIERE ACELERAR EL ACCESO A NUEVOS MEDICAMENTOS

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Aunque la empresa fue fundada oficialmente en 2024, la historia de Boolzi comenzó mucho antes. Hace más de 15 años, tres científicos —Alan Talevi, Carolina Bellera y Lucas Alberca— empezaron a desarrollar este proyecto en la Universidad Nacional de La Plata (UNLP), dentro del ámbito académico.

Con el paso del tiempo, la idea fue tomando forma. En 2023, tras varias etapas de incubación, se sumó Santiago Sena, quien aportó el enfoque empresarial que el equipo necesitaba para convertir la iniciativa científica en una startup tecnológica. Así nació Boolzi, una empresa que busca acelerar el descubrimiento de medicamentos y reducir sus costos, para hacerlos más accesibles a la población.

El trabajo de los fundadores no pasó desapercibido. En 2024, Alan Talevi y Santiago Sena recibieron el premio “Emprendedores científico-tecnológicos” otorgado por la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires, a partir de una iniciativa de la diputada Patricia Glize. El reconocimiento destaca el valor social de Boolzi, cuyo objetivo es democratizar el acceso a nuevos tratamientos médicos.

Cómo funciona Boolzi y qué problema intenta resolver

“El desarrollo de un nuevo medicamento es un proceso largo, muy costoso y con altísimas probabilidades de fracaso”, explicó Santiago Sena en una entrevista con Ámbito. Según detalló, de cada 10.000 moléculas que se investigan, solo una llega a ser aprobada para su uso. Esto genera grandes pérdidas económicas para las farmacéuticas, ya que muchas de esas moléculas quedan archivadas sin ser utilizadas.

Además, como cada medicamento aprobado debe cubrir los costos de todos los que fallaron, los precios finales se elevan y el acceso se reduce.

Ahí es donde entra Boolzi: la startup desarrolló un algoritmo que, según Sena, multiplica entre 40 y 50 veces las probabilidades de éxito en la identificación de moléculas con potencial terapéutico. Esto hace más eficiente el proceso y permite reducir los costos. “Lo que hacemos es acelerar y mejorar el descubrimiento de nuevos medicamentos”, explicó.

Del laboratorio a la empresa: un camino con respaldo público

Alan Talevi, además de cofundador, dirige el Laboratorio de Investigación y Desarrollo de Bioactivos de la UNLP. Contó que la decisión de fundar Boolzi surgió en 2023, en un contexto favorable para las startups de base científica y tecnológica, con subsidios disponibles para proyectos que aplicaran inteligencia artificial.

“Vimos que, si combinábamos lo que hacíamos en la universidad con una empresa, podíamos ofrecer mejores oportunidades a los profesionales que formábamos. También nos pareció que podíamos darle más fuerza al proyecto y más impacto en la sociedad”, señaló Talevi.

Desde 2020, el equipo ya venía trabajando en colaboración con una farmacéutica internacional, a través de convenios firmados con la UNLP. A la fecha, ya suman cinco acuerdos, y un sexto está en camino. “Esa experiencia nos hizo ver que lo que hacíamos tenía un valor no solo académico, sino también económico y social”, agregó.

El impulso final llegó cuando el proyecto fue seleccionado para participar en el programa de incubación del fondo público-privado SF-500, en Santa Fe. Allí conocieron a Santiago Sena, quien se convirtió en el socio que aportó la mirada empresarial que faltaba.

“Siempre se dice que los proyectos científicos suelen fracasar porque quienes los lideran saben mucho de ciencia, pero poco de negocios. Mi rol fue justamente llenar ese vacío”, explicó Sena.

Y concluyó: “Fue un gran aprendizaje también para mí, porque no es fácil meterse en un mundo donde conviven la química, la biología y la computación. Pero el equipo es brillante. Alan, Caro y Lucas logran hacer dialogar esos tres lenguajes, y eso no es común”.

Boolzi representa un caso concreto de cómo la ciencia desarrollada en universidades públicas puede transformarse en innovación con impacto real en la sociedad. Con una combinación de conocimiento académico, inteligencia artificial y visión emprendedora, la startup busca no solo mejorar la eficiencia en el descubrimiento de medicamentos, sino también contribuir a que más personas accedan a tratamientos de calidad a menor costo.

Fuente: Ámbito Financiero