REFERENTES DEL SISTEMA DE SALUD DEBATIERON FINANCIAMIENTO, ACCESO E INNOVACIÓN EN EL INICIO DE LAS JORNADAS FARMACÉUTICAS DE FEFARA

PAMI, la Superintendencia de Servicios de Salud y la academia coincidieron en la necesidad de redefinir el modelo sanitario argentino. En la primera mesa de trabajo de las Jornadas Farmacéuticas de FEFARA, se analizó la delicada ecuación entre innovación, eficiencia y sustentabilidad en un sistema fragmentado, con fuertes presiones de costos y desafíos crecientes en el acceso a medicamentos de alta complejidad.

La mesa fue coordinada por Fabián García, secretario de la FEFARA, quien planteó el eje conceptual del encuentro: cómo sostener la innovación sin comprometer la sustentabilidad del sistema, en un escenario donde conviven múltiples financiadores y crecientes demandas sanitarias.

El intercambio reunió a Carlos Zamparolo, subdirector ejecutivo del PAMI (Instituto Nacional de Servicios Sociales para Jubilados y Pensionados); al Dr. Claudio Stivelman, superintendente de Servicios de Salud de la Nación; y al académico Dr. Carlos Vassallo Sella, profesor titular de Salud Pública de la Universidad Nacional del Litoral (UNL) y director del Instituto de Economía del Bienestar.

PAMI: innovación con control, eficiencia y rol social de la farmacia

En su intervención, Carlos Zamparolo describió la magnitud del desafío que enfrenta el PAMI, la obra social más grande de América Latina, con una población de aproximadamente 5,4 millones de afiliados y cerca de 200.000 pacientes en tratamientos oncológicos o de alto costo cada año, en un contexto de fuerte presión por el incremento de precios de la innovación farmacéutica.

Uno de los ejes centrales de su exposición fue la incorporación de nuevas tecnologías y medicamentos, bajo un esquema de evaluación estructurado que incluye análisis de la ANMAT, evaluación clínica (eficacia, seguridad y necesidad no cubierta), estudios de costo-efectividad e impacto presupuestario, y una comisión de seguimiento que revisa su desempeño a los 180 días.

Zamparolo también detalló las herramientas de gestión del organismo para sostener el equilibrio financiero: licitaciones, acuerdos de riesgo compartido, sustitución terapéutica y políticas de precios regulados por debajo del mercado.

En relación al rol del sector farmacéutico, marcó una definición política relevante: “ Para el PAMI, la farmacia digital viene a ser una herramienta más del farmacéutico: nos van a encontrar defendiendo la farmacia.”  Y añadió una definición conceptual sobre su rol social: “ Para el Instituto, la farmacia representa mucho más que la dispensa del medicamento: cumple una función social.”

Finalmente explicó: “Las drogas de mayor crecimiento de pacientes coincidieron con las de mayor ahorro para el Instituto. Lo que ahorramos lo podemos reinvertir en nuevas innovaciones.”

La academia: el problema no es la tecnología, sino la organización

Desde una mirada estructural, el Dr. Carlos Vassallo Sella planteó que el sistema sanitario debe entenderse como un “trípode” compuesto por contexto, tecnología y organización, siendo esta última —según afirmó— la dimensión más rezagada.

Advirtió que el sistema atraviesa un desfasaje entre la velocidad del cambio tecnológico y la lentitud de las estructuras de gestión: “Conviven tres velocidades: el contexto cambia rápido, la tecnología avanza más rápido todavía y la organización se toma todos los tiempos.”

En ese sentido, subrayó que los modelos organizativos vigentes no están a la altura del avance científico: “Seguimos incorporando equipamiento sofisticado y medicamentos innovadores con modelos de gestión diseñados hace 20 o 30 años.”

Vassallo sostuvo que el desafío central es pasar de la administración tradicional a la gestión profesional de la complejidad sanitaria, incorporando evaluación de resultados y orientación hacia el valor en salud: “El problema central no es cuánto gastamos, sino cuánto valor somos capaces de generar con aquello que gastamos.”

Superintendencia: financiamiento, control y límites del sistema solidario

El Dr. Claudio Stivelman, titular de la Superintendencia de Servicios de Salud, expuso una mirada crítica sobre la arquitectura del financiamiento de la seguridad social, marcada por la fragmentación de coberturas y la coexistencia de múltiples esquemas de aseguramiento.

Uno de los ejes centrales fue el análisis del Fondo Solidario de Redistribución, al que describió como tensionado por su estructura actual de subsidios y reintegros: “El Fondo Solidario de Redistribución no tiene ninguna oscuridad: tiene problemas de sustentabilidad, no de transparencia.”

Stivelman destacó avances recientes en coordinación interinstitucional, con la creación de un gabinete de salud que integra organismos como el PAMI, la ANMAT, la ANSES y el INCUCAI, lo que permite —según señaló— un intercambio de información sin precedentes.

También cuestionó ineficiencias históricas del sistema y planteó la necesidad de reforzar los mecanismos de control, auditoría y sanción, así como avanzar en la creación de una Agencia de Evaluación de Tecnologías Sanitarias independiente.

En su diagnóstico final, dejó planteada una reflexión estructural: “Tal vez sea el momento de pensar que lo que no funciona es el sistema, y preguntarnos dónde tenemos que modificarlo.”

Pese a las diferencias de enfoque, la mesa mostró un alto grado de convergencia en torno a tres conceptos centrales: innovación sostenible, eficiencia en la gestión y evaluación de tecnologías sanitarias.

El punto de articulación fue la necesidad de transitar hacia una lógica de valor en salud, donde la incorporación de tecnología no se mida solo por su costo, sino por su impacto real en resultados sanitarios y sostenibilidad del sistema.

También emergió un consenso incipiente sobre la creación de una Agencia de Evaluación de Tecnologías Sanitarias, junto con la necesidad de mejorar la coordinación entre financiadores, reducir fragmentaciones y abordar el crecimiento de las enfermedades crónicas como principal desafío estructural.

La primera mesa de las jornadas de 23.ª Jornadas Federales y 22.ª Internacionales de Política, Economía y Gestión de los Medicamentos de FEFARA dejó planteado un diagnóstico compartido: el sistema de salud argentino enfrenta una tensión creciente entre innovación médica, restricciones presupuestarias y estructuras de gestión que evolucionan más lentamente que la tecnología.

En ese escenario, la búsqueda de un equilibrio entre acceso, eficiencia y sustentabilidad aparece como el principal desafío del sistema en los próximos años.