GOBIERNO ACELERA AGENDA DE GENERICOS Y REGULACION PUBLICIDAD

“Lo que hizo calentar a la presidenta (Cristina Fernández) fue enterarse por (Augusto) Costa y (Axel) Kicillof que los laboratorios tenían una rentabilidad del 24 por ciento y encima aumentaban los precios”. De esa manera voceros oficiales explicaron el estallido de ira del gobierno contra la cámaras farmacéuticas disparadas por –apenas- 7 por ciento de aumento, en mayo pasado. Finalmente, hay una explicación que suena coherente para la catarata de imprecaciones que surgieron desde la Casa Rosada y que colocaron a la industria durante una semana en el escarnio público y en la tapa de los diarios.




Nadie puede entender que por un cuatro por ciento de aumento se haya desatado la guerra y que el gobierno dinamitara con una resolución de la Secretaria de Comercio los puentes políticos extendidos hacia la industria farmacéutica a la que consideraba “un sector estratégico” para el crecimiento del modelo. La sensación generalizada es que en el contexto de la disputa con los fondos buitres, los laboratorios se convirtieron en un caso testigo para que ningún otro intente desobedecer la política de precios. En otras palabras, “hacer sonar el escarmiento”.
La Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires expresó su “profunda preocupación” por la venta de medicamentos que requieran prescripción médica por intermedio de la web, a través de una declaración aprobada por unanimidad, en la que se solicita, además, que “la autoridad competente lleve adelante campañas de concientización”.
